MENSAJE DEL DIA 7 DE JUNIO DE 1986
EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)
Como en los meses anteriores, desde abril de 1985, Amparo, avisada por la Santísima Virgen, baja acompañada y protegida por personas allegadas, en la madrugada del día 7, primer sábado de junio de 1986, a la dehesa de Prado Nuevo en El Escorial. Aquí, durante el rezo del santo Rosario, Amparo entra en éxtasis Y recibe el siguiente mensaje, el cual, en el Rosario de las 18 horas, es transmitido por altavoces instalados en los árboles a la multitud de peregrinos españoles y extranjeros que lo han escuchado con fervorosa atención. Entre los cantos de las avecillas, habla la Santísima Virgen:
LA VIRGEN:
Mira, hija mía, qué gloria espera a todos aquellos que recen con devoción el santo Rosario. Son perlas preciosas, cada cuenta del Rosario; perlas preciosas para llevarlas a las moradas.
Mira el infierno que había preparado para muchas almas hija mía. (Amparo exclama con horror):
¡Ay! ;Ayyy... ;Avyv! ¡Ay!
Tú hubieras estado entre ellas. (Vuelve a lamentarse
Amparo):
¡Avyyvv...!
Pero mi joya, que es el Rosario, librará a muchas almas de este gran peligro.
Mira, cada avemaría es una rosa que sale por la boca de cada ser humano y llega directamente al cielo. Procurad rezar el Rosario de rodillas con mucha devoción. Después de la Santa Misa, es la memoria tic la Pasión, más grande. Se renueva la Pasión de Cristo en cada cuenta del Rosario.
Mira las luces que salen de esas cuentas del Rosario (pausa admirativa); y mira cómo vengo vestida de oro, de tantos tantos rosarios como me han rezado en este lugar.
Otras veces me has visto con ropa, casi como una mendiga, ¿sabes por qué? Porque las almas no rezan el Rosario con mucha devoción. Pero mira el valor que tiene rezándolo con devoción, pausadamente y bien meditado. (Amparo exclama admirada):
AMPARO:
¡Ay, qué grandeza! ¡Ay, qué grande...! (La Santísima Virgen inculca):
No os acostéis ni un solo día sin rezar esta plegaria que tiene tanto valor. Cuando un alma está en gracia, hija mía, y reza él santo Rosario bien meditado, se le perdonan muchos pecados de su vida pasada, hijos míos. (Nuevamente Amparo expresa sorprendida admiración):
¡Ay, qué hermosa eres! ¡Ay, qué grande eres! ¡Ay, qué hermosura!
—Pedid mucho, que soy MADRE DE TODAS LAS GRACIAS. (Pausa.) Y sigo repitiendo: «TODO EL QUE VENGA A ESTE LUGAR, SERA BENDECIDO.» Y muchos hoy serán marcados con una gran cruz en la frente, que unos a otros la verán. (Amparo expresa su admiración):
¡Ayyy...!
Pero no me defraudéis vosotros, hijos míos. No os acostéis sin renovar la Pasión de Cristo. (Hace su presencia el Señor y Amparo muestra gozosa sorpresa):
¡Ayyy, ya llegó, ay...!
EL SENOR:
Os voy a dar un consejo a todos. Son palabras del Evangelio: AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS, COMO YO OS AME Y OS SIGO AMANDO. (Muestra el cáliz de la Pasión y Amparo se lo pide):
Dame un poquito. (Toma el cáliz, bebe, se atraganta y tose.)
Todavía sigue habiendo almas ofendiendo gravemente la divina Majestad de Dios. (Sigue Amparo atragantándose.) Os sigo repitiendo (ahogos y tos de Amparo por la amargura de la deglución): Con la medida que midiéreis, seréis medidos. No queráis para otros lo que no queráis para vosotros. No juzguéis, y no seréis juzgados. De la manera que juzguéis, seréis juzgados, hijos míos. No seáis hipócritas, que queráis quitar la mota en el ojo de tu hermano, teniendo una viga en el vuestro. Quitad vuestra viga y veréis con claridad.
Y después podéis quitar la paja en el ojo de vuestro hermano. (De nuevo se atraganta Amparo.) Dad y se os dará. (Sigue la tos y la angustia de Amparo.) Por media medida que deis, se os dará rebosando, hasta arriba. Es un consejo que os doy, hijos mios:
CUMPLID CON EL PRIMER MANDAMIENTO: AMAD A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS. DEJAD TODO POR EL, SI EL LO PIDE. Y AMAD A VUESTROS HERMANOS CON TODO VUESTRO CORAZON.
PERO NO LOS JUZGUEIS: ¿QUIEN SOIS VOSOTROS PARA JUZGAR? AMAOS CON TODO VUESTRO CORAZON. Pido que haya paz en los hogares. Es la hora de
la misericordia todavía.
También pido que todo el que quiera, vaya a los pueblos predicando el Evangelio. (Pausa larga.)
HABLA LA STM4. VIRGEN:
—Hija mía, sé humilde, muy humilde. Con la humildad, ¡podrás ayudar a tantas almas...! No te abandones en la oracion. La oración fortalece, hija mía.
Voy a dar una bendición especial. Servirá para la conversión de las almas y para todos aquellos enfermos que padecen gravemente dolores y no saben ofrecerlo por la salvación de las almas. Esta bendición va acompañada de la de mi Hijo.
Levantad todos los objetos. Todos serán bendecidos.
AMAD MUCHO A VUESTRA MADRE, QUE VUESTRA MADRE OS AMA CON TODO SU CORAZON, y
extended la devoción al santo Rosario, hijos míos, en reparación de todos los pecados del mundo. Acercaos al Sacramento de la Eucaristía; pero antes, al de la Penitencia, hijos míos. (Pausa.)
Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice, por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.
Hijos míos, penitencia y sacrificio pido.
¡Adióoos...!
Este mensaje está completo porque es transcripción de la cinta original grabada en la madrugada del 7 de junio de 1986. A otros mensaje transcritos de las cintas grabadas en la transmisión de la tarde del mismo día, les faltan algunas palabras del principio.
Precioso título se da la Santísima Virgen en este mensaje:
MADRE DE TODAS LAS GRACIAS.
«Hoy vengo vestida de oro», nos recuerda el Salmo 44, 10: «A tu die stra, la Reina con vestido dorado.»
Inculca nuestra Madre Dolorosa el rezo en emte lugar. Y promete su bendición a todo el que rece en este lugar.
En la tarde del 14 de junio de 1981 se apareció por primera vez la Santísima Virgen sobre la copa de este fresno, y, desde entonces , ni un solo día ha faltado el rezo del santo Rosario en este lugar, al que con frecuencia acuden docenas de miles de peregrinos.