MENSAJE DEL DIA 9 DE JUNIO DE 1984
EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)
LA VIRGEN:
"Hoy va a ser muy corto el mensaje, hija mía, sólo te pido, que seas astuta, y que las pruebas empiezan en este momento. Sé fuerte, hija mía, ¡muy fuerte!
AMPARO: ¡Ay!, si no puedo resistir esto que me pasa.
LA VIRGEN:
Te advierto, hija mía, y te lo vuelvo a repetir, que ahora es cuando empiezan las pruebas, y estas pruebas serán duras.
AMPARO: ¿Dónde, qué van a ser? ¡Duras!
LA VIRGEN:
Ya lo irás viendo, hija mía, a lo largo de este camino. ¡No seas cobarde!
AMPARO: ¡Tengo mucho miedo!
LA VIRGEN:
Aunque te calumnien, aunque te llamen loca, sé fuerte y no niegues el nombre de Cristo; no niegues mi nombre, piensa que están intentando destruir mi obra.
AMPARO: ¡Ay!, ¡ay! ¿Qué puedo yo hacer, para que no la destruyan?
LA VIRGEN:
Sé, sé humilde, y obediente, hija mía, que la obra de Dios, no podrán destruirla. Esto ha sucedido a lo largo de la historia, hija mía, han intentado hacer desaparecer mi nombre, en muchos lugares. Lo han conseguido, hija mía, pero ahí está, y de esto cada uno tendrá que ser responsable de sus propios actos.
AMPARO : ¡No quiero que se destruya! ¡Tú haz algo para que no se destruya!
LA VIRGEN:
Sois vosotros, hijos míos, los que tenéis que ser fuertes y tener valor.
AMPARO:
¡Qué bien! Se dice todo muy bien; pero ¡hay que pasarlo! Ayúdanos Tú y con tu ayuda podremos.
LA VIRGEN: Esa es la prueba, hija mía.
AMPARO : Pues, ¡vaya prueba! No quiero esa prueba.
LA VIRGEN:
¡Cuánto han sufrido, hija mía, muchas personas escogidas de mi Hijo, cuánto han sufrido! Hasta por sus propios hermanos. Sufrieron y fueron fuertes hasta la muerte.
¡Cuántas gracias estoy derramando, hija mía, y qué pocos las recogen! Hoy derramo gracias sobre todos los aquí presentes, porque es un día importante para ti.
AMPARO: Pues todos los días son importantes, no sólo hoy.
LA VIRGEN:
Pero es que por medio del Espíritu Santo, se pueden convertir muchas almas aún en la agonía, hija mía. No sufras, por estas almas que crees que no han comunicado la Luz Divina, porque el Espíritu Santo desde ese momento les ha dado la luz para morir en gracia de Dios.
AMPARO: ¡Ay qué alegría! ¡Ay, pues a mí no me hizo caso!
LA VIRGEN:
El Espíritu Santo está entre vosotros, hijos míos, para prepararos para cuando llegue el tiempo, que Cristo, venga resplandeciente, en una nube, con su Poder, y su gran Majestad, hija mía.
AMPARO:
Ayúdanos, todos, aunque todos te queremos mucho. Yo cuento todos porque aunque muchos no te quieren, pero yo los cuento también. ¡Ay Madre mía! ¡Ay, si supieran lo que hay ahí arriba...!
¡Ay Madre mía! Ni estoy arriba ni estoy abajo. ¡Ay qué pena, de esas almas que no quieren saber nada de Ti! Pero se salvarán muchos ¿no?
LA VIRGEN:
En ese momento, hija mía, muchos serán los llamados, y pocos los escogidos.
AMPARO: ¡Ay! Tú escoge a muchos.
LA VIRGEN:
Verán derrumbarse las montañas, y estrellarse los astros sobre la tierra, y solo que del terror morirán. Ya lo tengo todo dicho, hijos míos:
ORACION Y SACRIFICIO, PARA PODER ALCANZAR LAS MORADAS.
Besa el suelo, hija mía, en reparación de todos los pecados del mundo... Por todos los pecados del mundo, hija mía. Por las almas consagradas vuelve a besar el suelo.
Este acto de humildad, hija mía, sirve para la salvación de las almas.
AMPARO:
Pues entonces, ¿cuántas almas se tienen que salvar, por estar todo el día besando el suelo? ¡Ay! Pero aunque estén en pecado ¿se salvan? ¿Reciben la gracia para salvarse?, ysir ve esto mucho ¿verdad? Pues ya sabéis, lo que voy a hacer todos los días, que lo estoy haciendo; pero, besar, en un sitio más sucio, tiene más importancia. ¡No te quiero decir lo que beso, si se salvan más almas Madre mía, qué glória! ¡Ay qué alegría!; pues les diré a todos que besen mucho el suelo,
para que se salven muchas almas; pero para que les dé la luz, para confesar ¿verdad?, porque ¿sabes lo que dicen?, que confiesan sólo, y que comulgan, sólo por la salvación de las almas, ¿verdad? ¡ Ay, Madre mía!, ¡cuánta gloria!, ¡ay! Pero,¡Madre mía, qué gloria más grande!
Pues bendicenos. ¿Nos vas a dar la bendición?
LA VIRGEN:
Hijos míos, sed fuertes y no seáis cobardes, pues los cobardes, son los que crucificaron a Cristo.
AMPARO:
¡Ay! Yo no quiero ser cobarde; yo quiero ser fuerte; yo con tu ayúda quiero ser fuerte.
LA VIRGEN:
LO OUE OS PIDO, HIJOS MIOS, QUE SEAIS FUERTES CUANDO VEAIS
LAS PRUEBAS, PORQUE NO HABEIS PROBADO TODA VÍA LAS PRUEBAS.
¡AHORA EMPIEZAN, HIJA MÍA!
AMPARO: Pero ¿qué empieza?, ¿qué va a empezar?
LA VIRGEN:
La persecución, hija mía. Piensa, que a mis discípulos,y los discípulos de Cristo, hijo los perseguían por todas las partes, y ¿quién entregó a Cristo a la muerte? ¿Sabes quién entregó a Cristo a la muerte?
AMPARO: Todos, todos.
LA VIRGEN:
Pero especialmente... (continúa la Stma. Virgen en idioma celestial).
AMPARO:
Pero bueno, pues entonces, si que vamos a salvar bien a las almas; pero fueron ellos y nosotros también. Bueno yo no, porque no estaba, pero los que estaban si.
LA VIRGEN:
Pero ellos pusieron el primer voto, para que [e crucificasen. Por eso te pido: :pide mucho, hija mía, por mis almas consagradas. Pide que sean puras, humildes y sacrificadas. Y os repito hijos míos, QUE SEAIS FUERTES, CUANDO OS QUIERA ATACAR EL ENEMIGO. Seguid cumpliendo lo que vuestra Madre os ha pedido; seguid rezando el santo Rosario. Que no pase en este lugar lo que hace muchos años sucedió.
Os voy a bendecir los objetos, hijos míos. Tendrán gracias especiales, para LA SALVACION DE LAS ALMAS AUN EN LOS MORIBUNDOS.
Levantad todos los objetos. Todos han sido bendecidos, hijos míos. Y ahora os voy a dar mi santa bendición a todos vosotros:
Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice, por medio del Hijo, y con el Espíritu Santo.
Sé fuerte, hija mía, y sé humilde.