MENSAJE DEL DÍA 7 DE ABRIL DE 1984
EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)
Miles de personas de distintos lugares de España y del extranjero, se reúnen a las cinco de la tarde en Prado Nuevo, El Escorial para rezar el santo Rosario. En la novena Avemaría del primer misterio, Amparo comienza a mirar hacia la parte del sol, reflejando su rostro como de ordinario una alegría indescriptible; junta Amparo las manos y con profundos suspiros se santigua, fija su mirada en un punto, Suspira profundamente y comienza a transmitir el siguiente mensaje de parte de la santísima Virgen; que comienza diciendo:
LA VIRGEN:
"Hija mía, este aviso va a ser corto, hija mía. Pedid hijos míos, por esta falsa paz que hay en el mundo. Os pido, hijos míos, que pidáis por la perversidad de los hombres para que no ofendan más a Dios, porque está muy ofendido.
Su Divina Majestad, la Divina Majestad del Padre va a mandar un castigo sobre toda la humanidad.
Hijos míos, todos aquellos que os llamáis hijos de Cristo y que cumplís con los Mandamientos entraréis en el reino de los cielos; pero ¿cuántos son ante los hombres unos grandes santos, hijos míos, pero están ofendiendo al Padre Eterno? (Amparo comienza a sollozar).
Mira, bija mía: Te he mostrado muchas veces como ponen el cuerpo de Cristo los pecados de los hombres, (Amparo aumenta sus sollozos, al ver cómo los ángeles muestran el cuerpo de Cristo, totalmente desfigurado por los pecados de la humanidad).
Con sacrificio, hijos míos, y con oración se salvarán muchas almas, porque estamos al fin de los fines, hijos míos.
Pedid, hijos míos por las almas consagradas. ¡Las ama tanto mi Corazón.., y ¡qué mal corresponden a ese amor...!
Tú, hija mía, tienes que ser humilde, ya sabes que mi Hijo te ha cogido víctima de reparación.
Los hombres, hija iría, son ingratos, no corresponden a las gracias que mi Corazón derrama diariamente.
Voy a dar mi bendición a todos los aquí presentes. Os bendigo, hijos míos, como e] Padre os bendice, por medio del Hijo, y con el Espíritu Santo.
Levantad todos los objetos, hijos míos. Todos serán bendecidos. Las personas asistentes levantan toda clase de objetos religiosos). Estos objetos, hijos míos, sirven para la conversión de los pobres pecadores.
Van a ser marcados varios de los aquí presentes, hija mía. (Amparo gira la cabeza hacia su izquierda y luego a la derecha). Varios, de los aquí presentes han sido marcados; pero tienen que corresponder a esa marca, hijos míos. Tenéis que ser firmes con la fe, hijos míos; en la caridad, hijos míos; porque, sí no hay caridad, no se puede amar al prójimo, hijos míos. Es la virtud.., la caridad y la humildad, las virtudes más grandes para entrar en el reino de los cielos, hijos míos. Pero siempre con la fe por delante.
Y tu, hija mía, ofrécete como víctima por los pobres pecadores.
Adiós, hija mía. Adiós".