MENSAJE DEL DÍA 12 DE AGOSTO DE 1984

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

Sigue débil Amparo y reza D. José. En el tercer misterio, antes de empezar la cuarta avemaría, habla la santísima Virgen:

"No te confundas, dije que no daría avisos para la humanidad pero no dejaría de darte avisos a ti, y de bendecir a todos aquellos que vengan a este lugar. Serán bendecidos y muchos objetos de aquéllos que traen serán también bendecidos.

Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo. Levantad todos los objetos, hijos míos; todos serán bendecidos.

No te confundas, hija mía, está atenta a mis palabras. Oración pido; oración y sacrificio. Sin oración y sin sacrificio no podréis alcanzar vuestra morada. Vas a besar el suelo, hija mía, en acto de humildad (Amparo y los presentes besan el suelo). Este acto de humildad sirve para la salvación de las almas.

No tengáis miedo, hijos míos, de los avisos celestes, tened miedo al enemigo porque el enemigo destruye, —ya te lo he dicho, hija mía— destruye, pero no construye.

Ese arco, que viste el otro día, hija mía, que estaba rodeado de todos los aquí presentes, veías que uno era cogido y otro era dejado y era metido en ese arco que tú veías. Por eso digo que les digas, hija mía, digo yo que les digas que estén preparados. No tengáis miedo, hijos míos, si estáis preparados, ża quién podéis tener miedo?

Pero mira la pobre alma que no cumple con los Mandamientos de la Ley de Dios, mira, hija mía: este es otro castigo. (Amparo intensifica la amargura del sollozo). Es terrible hija mía; pero todo el que llega a este lugar, es porque quiere; pero mira este otro lugar (suspiros de gozo y satisfacción).

ĦQué maravilla! ĦQué maravilla! Haz que todos lleguen a este lugar. ĦAy, ampara..., ampárales; son tus hijos! Haz que todos lo consigan. Esto que es tan grande. No los condenes; sálvales a todos, aunque no crean, Tú eres Madre. (ininteligible). No les condenes. Qué grande es esto. ĦAy! ĦMadre mía!, qué hermosa eres. Bendícenos de la otra forma żJesús?

Os bendigo como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

ĦAy, qué grande! Que miren la silueta tuya que esta en el sol. ĦQué grande! ĦQué grande! ĦAy! ĦQué maravilla, es la cara de Jesús!

Adiós, hijos míos; mirad, estad atentos.

ĦQué maravilla!

Adiós, hijos míos, adiós".