MENSAJE DEL DÍA 12 DE MAYO DE 1984
EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)
LA VIRGEN:
"Hijos míos, voy a daros mi santa bendición.
También os doy las gracias porque acudís por centenas. Acudid al santo Rosario; acudid, hijos míos.
EL ROSARIO SERÁ VUESTRA SALVAClON, SIEMPRE QUE ESTEIS, HIJOS MÍOS, EN GRACIA DE DIOS.
Con el Rosario alcanzaréis todas las cosas del mundo, hijos míos. Mi mensaje es éste, hijos míos: SACRIFICIO, SACRIFICIO Y PENITENCIA.
(Amparo se pone a llorar mientras la santísima Virgen sigue hablando):
Estos son para todos aquellos que no cumplen, hija mía, en este lugar; porque mi Corazón es misericordioso, mientras el Padre Eterno es Juez, hijos míos. (Estas palabras en cursiva no se entienden claramente en la cinta).
Os sigo repitiendo, hijos míos; no os riáis de mis mensajes. ¡Cuántos se están riendo de mis mensajes, hija mía! ¡Pobres almas!
Os voy a bendecir, hijos míos. Ya lo tengo todo dicho. Os bendigo como el Padre os bendice, por medio del Hijo, y con el Espíritu Santo.
Hijos míos, levantad todos los objetos. (Pausa). Todos los objetos han sido bendecidos.
Adiós, hijos míos, ¡adiós!"
Prosigue el rezo normal del quinto misterio: La Coronación de la santísima Virgen como Reina de cielos y tierra. Amparo enuncia las peticiones:
En este quinto misterio vanos a pedir a la santísima Virgen por todos aquellos que escuchan doctrinas falsas, para que el Señor les dé luz para comprender su verdadera doctrina.
Vamos a pedir por los niños, para que los conserve durante toda su vida con esa pureza..; y por todos los ancianos, especialmente por aquellos que están desamparados.
También vamos a pedir a la santísima Virgen por todos los que estamos aquí presentes, para que nos ayude a llevar las cruces que el Señor nos manda, ya sea una enfermedad, ya sea cualquier cosa que venga del cielo, que la sepamos llevar con humildad y la sepamos ofrecer por la salvación de las almas.
(Durante este misterio se nota a través de Amparo la presencia de la santísima Virgen. Terminado el rezo del quinto misterio, se reza una ‘‘Salve’’ a la santísima Virgen y, a continuación, dice Amparo):
Ahora, en acto de desagravio al Corazón de Jesús por tantos agravios como se cometen en la Eucaristía, tantos sacrilegios, tantas ofensas como se cometen diariamente al Señor, vamos a rezar un Credo. Terminado el Credo, propone el rezo de tres avemarías "por el Vicario de Cristo para que la Stma. Virgen lo proteja" (Sigue en coloquio con la celestial Señora, en voz muy baja: Lo proteges y le llevas por donde.., por allá.. Alza la voz):
Para que lo protejas por todos los sitios que vaya. ¿Ya lo estás protegiendo mucho? ¡Bueno! (Las tres avemarías las alterna con la invocación: "Oh María, sin pecado concebida...’, con una efusiva ternura filial como hablando despacio y cordialmente con la celestial Madre. En el "Santa María’ de la segunda avemaría se le oye preguntar en voz muy baja):
¿Todos esos que hay ahí son de los mártires? (En la tercera vuelve a preguntar):
¿Todos esos son los mártires? (Terminado el ‘‘Gloria al Padre...’’, dice con voz más inteligible):
‘Mater’’, ¿se abre eso? ¿Eses son todos los mártires de..? ¡ Aaay, ayy¡ ahora te voy a pedir por todos los difuntos...
¿Todo ese camino es... de los mártires? (Con satisfacción profunda). ¡Aaay, ayyy¡ por eso no hay que tener miedo a los " Morirás!’’ ¡Ay, aay, ay¡ Todo ese camino que va hasta allá es grande, muy grande... ¿ Todos han sido los mártires que han matado aqui, en...? Pero ¿en la tierra? ¡Ay¡ Pues vale la pena ser mártir, ¿eh? ¡Aay! A mi no me importa ser mártir, si me llevas a ese camino tan grande tan bonito... Bueno! (Con mucho énfasis):
¡Ay, Madre mía... ¡ Ahora te pido por todas las almas. Pero por las que están muertas. Pero no permitas que se condenen todas las que se mueren... No. si ya lo sé que se salvan también muchas. Pero eso no lo puedo ver en este momento. Bueno; ya me lo enseñarás en otro momento. ¡Ay...!
Voy a pedirte por todos los difuntos. Bueno por las almas de esos que mueren, y especialmente por todos los que estamos aquí, por nuestras familias, para que tengas mas compasión de ellos. Si, ya lo sé que tienes de todos compasión; pero..., de los nuestros un poquito más, ¿eh?
¡Bueno! Vamos a rezarte el Padrenuestro, ¿eh? Padrenuestro (rezan todos en voz alta el ‘‘Pater’’ y el ‘‘Ave". Amparo añade):
Para que sea mas fácil que descansen en paz... Eso es. ¡Ay, cómo salen! (Ayes de profunda satisfacción). ¡Ay, cómo salen...¡ ¡ Aaah, ah! ¿Todos se pueden salvar con nuestras oraciones...?
¡Ay, Dios mío! Pero ¿ya te vas a ir tan pronto? ¿Con ellos, con todos ellos...? ¿ Los has sacado Tú de ahí? (con intenso gozo): ¡Ay, aay. aaah...! (Larga pausa mientras vuelve totalmente en si. Muestra profunda decepción al hallarse de nuevo en el mismo sitio):
¡¡En este sitio...¡¡ ¿Estoy igual que antes...? ¡Ya podía haberse acordado de mi también...¡ (Con leve gemido expresa disgusto por hallarse aquí abajo de nuevo. Entona "Bendita sea tu pureza". Las aves acompañan con sus trinos)