COMENTARIO:
25 - 10 - 2026
COMENTARIO AL EVANGELIO DEL
DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO
(Mt. 22, 34 - 40.)
… «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.».
A veces, andamos haciendo arabescos y filigranas, buscando ante Dios si este o aquel, puede ser mi prójimo. Seamos honrados, y vayamos al grano. Cristo, en el Evangelio que hoy nos lo aclara sin lugar a dudas, al contestar al fariseo que se las quería dar de listo. Lo hace sin rodeos y en dos palabras (como vulgarmente solemos decir). Dejó bien claro y sin fisuras, las reglas del juego:
"Amor a Dios y amor al prójimo". Primero y principalmente, el amor a Dios y segundo, amar al prójimo como a nosotros mismos.
El mismo Cristo nos advierte, que si amamos al prójimo como a nosotros mismos, no hay peligro que nos desviemos del verdadero amor de Dios. Así pues, si amamos auténticamente a nuestro hermano, estamos inmersos en un horizonte inabarcable que nos trasciende; e inversamente, si es auténtico nuestro amor a Dios, tendrá que manifestarse inevitablemente a las imágenes vivas que somos nosotros los hombres.
La fe cristiana se manifiesta en un amor que abraza lo humano y lo divino.
Terminemos con una reflexión que nos trae S. Pablo escribiendo a los romanos: "Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la Ley". ( 13.8)
INVOQUEMOS A NUESTRA MADRE LA VIRGEN MARÍA, PARA QUE NOS CONCEDA DE SU DIVINO HIJO, UN GRAN AMOR A NUESTRO PRÓJIMO.