PASIÓN.4
LA PASIÓN. Y4 Recojamos tres pensamientos de la Crucifixión del Señor:
Humillación: Jesús, había sido recibido, triunfalmente en Jerusalén, con la presencia de muchos peregrinos, que acudían a las Fiestas de Pascua, (Algunos dicen que, muchas veces, hasta dos millones).
Que la humillación de Cristo, en aquella hora, es la humillación más honda, la más solemne, la más clamorosa, que podamos imaginar.
Como un malvado, como un endemoniado.
Desnudez: Jesús fue despojado de sus vestiduras. No le llegaron a quitar toda la ropa, pues los judíos odiaban la desnudez. Le despojan de todo, le reducen a la nada.
Es imagen de otra más interna, la de su Corazón. Carece hasta de los consuelos de su Padre, aquel desconsuelo de Getsemaní, se hace aún más profundo,
“¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?” ¡Hasta ahí ha llegado su amor por los hombres! Soledad:
Se cree que su soledad. Jesús está sólo en la Cruz. Está solo porque los que había evangelizado, le rechazan, le aborrecen, y se alegran de su muerte. Está solo hasta de parte de sus amigos, de sus íntimos: Un apóstol le traiciona, otro le niega, Todos han huído.
Gracias a su Madre, la Virgen Santísima, que siempre estuvo con Él, que nunca le abandonó, pudo encontrar consuelo. Nunca agradeceremos suficiente, ni llegaremos a entender con toda amplitud, El sacrificio, la entrega, la anonadación que Jesús tuvo que hacer por nosotros, para salvarnos, para rescatarnos del pecado. Nadie podía imaginar que todo un Dios se rebajara por el hombre de la manera que lo hizo.
Que en estos días especiales, podamos corresponder a ese Amor, con algún acto de entrega que le agrade. Y decir con el corazón: ¡GRACIAS, SEÑOR! F I N M.S.G. |
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