ORACIÓN.2

(Moisés)
LA ORACIÓN (2)
Consecuencias:
Suprimido el trato con Dios,
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Se hacen más fuertes las tentaciones.
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El alma se hace más débil para resistirlas.
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Entonces el atractivo del mundo, las pasiones,
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Se encadenan con más fuerza,
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Y te encuentras sin la protección debida.
En una palabra,
Veamos otra verdad que es la clave de todas las dificultades que encontramos en nuestro trato con Dios:
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¿Por qué hay tan pocas almas que tengan con Dios,
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Un trato familiar, íntimo?
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Pues hay que decir que, en este tema, intervienen:
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Nuestra pereza, nuestra inconstancia, nuestra aridez,
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Y de algo de repugnancia.
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Ojo, una repugnancia, que a algún Santo le ha hecho decir,
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Que cada vez que tenía que tratar con Dios se sentía morir,
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Como le pasaba a San Alonso Rodríguez.
Se necesita una GRAN PERSEVERANCIA.
Las dificultades existen, pero podemos tomar nota de algunas enseñanzas:
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La oración no es un episodio que se pueda separar del resto de nuestra vida.
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En la vida cotidiana podemos separar algunos aspectos.
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Un estudiante puede preparar bien en un exámen, la materia que mejor se sepa,
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Y otra dejarla de lado.
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Pero en el trato con Dios, no sucede así.
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Pues no se puede tener con Dios un trato familiar,
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Si el resto de la vida no está a tono con ese trato.
Y por el contrario,
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No se puede tener con Dios un trato defectuoso, torcido,
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Si el conjunto de la vida es lo que Dios quiere.
Y así podemos ver:
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Un alma que solo quiere lo que quiere Nuestro Señor:
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Ahora a llorar: Pues a llorar.
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Ahora a pasarlo bien: Pues a pasarlo bien.
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Pues tan contenta con lo que Dios quiere.
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Sabe que Dios quiere que se desprenda del mundo:
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Pues a desprenderse del mundo.
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Y teniendo, como dice San Pablo,
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Los mismos sentimientos de Cristo.
(SEGUIRÁ)
M.S.G.