NAVIDAD.

NAVIDAD  -  2020

(21-12-20)

¿Qué fuerza no recibirían?

  • Qué celo tan ardoroso,

  • Que dejando al rebaño.

  • Corren a Belén.

¡Os imagináis!

  • Llegan los pastores al portal,

  • Entrarían con algo de timidez,

  • Pero con la llaneza propia,

  • De las gentes sencillas.

  • Contaron lo que el ángel,

  • Les había dicho.

  • La Virgen y San José,

  • Quedarían maravillados,

  • Viendo cómo Dios,

  • Acerca a sí,

  • A los pobres, humildes y sencillos.

  • Veamos, veamos,

  • Están arrodillados,

  • Cerca de Jesús,

  • Besando sus pies y sus manitas,

  • Jesús les sonríe,

  • Les tiende sus bracitos.

  • ¡Qué felicidad debieron de sentir, por haberle conocido.

  • ¡Qué alegría para la Virgen y San José,

  • Ver cómo Jesús,

  • Empezaba a comunicarse.

Aquí podemos nosotros,

  • Aprovechar, para acercarnos al Niño Jesús,

  • Con ternura, con delicadeza,

  • Y pedirle al recién nacido,

  • Se comunique a nuestras almas,

  • Como a los pastores,

  • En el secreto de la noche,

  • Es decir,

  • En el silencio del corazón,

  • Y así,

  • Dándonos fortaleza al alma,

  • No apartarnos nunca,

  • Del amor a Jesucristo.

  • Y aquí se podía recordar las palabras del Papa Francisco en la Navidad del año pasado:

  • El misterio de la Navidad, que es luz y alegría, interpela y golpea, porque es al mismo tiempo un misterio de esperanza y de tristeza. Lleva consigo un sabor de tristeza, porque el amor no ha sido acogido, la vida es descartada. Jesús nace rechazado por algunos y en la indiferencia de la mayoría.

  • También hoy puede darse la misma indiferencia, cuando la Navidad es una fiesta donde los protagonistas somos nosotros en vez de él; cuando las luces del comercio arrinconan en la sombra la luz de Dios; cuando nos afanamos por los regalos y permanecemos insensibles ante quien está marginado.

  • Participemos de la Navidad para cambiar esta dinámica, para que el Niño Jesús sea el protagonista.

(Sigue)

M.S.G.