-
Desde antes de la creación del mundo, Dios pensó en nosotros, Para hacernos partícipes de su plenitud, gozo y amor infinito:
-
(Ef.1,4)”Él nos eligió antes de la constitución del mundo...”
-
(I.Juan 4,19) “Él nos amó primero”.
-
Dice el Concilio Vaticano II:
-
“La Iglesia, aleccionada por la revelación divina, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un destino feliz, situado más allá de las fronteras de la miseria terrestre.”(G.S.18)-(GLADIUM ET SPES.)
-
Así que,
-
El amor de Dios decide la creación del hombre, Para que pueda gozar eternamente.
-
Pero Dios no nos obliga a salvarnos, quiere que el hombre elija con libertad, y merezca esa felicidad.
-
De modo que, después de un poco tiempo de vida en la Tierra, el hombre decida su destino libremente.
-
ESTA ES LA RAZÓN DEL UNIVERSO.
-
POR CONSIGUIENTE,
-
El hombre no está en la vida terrena, ante todo, para gozar y divertirse, sino para conseguir el Cielo, para salvarse.
-
ASÍ QUE,
-
La tentación del hombre es, olvidar la meta del gozo eterno en el Cielo, y limitarse a buscar goces pasajeros en esta.
M.S.G.