SUFRIMIENTO.1

DOLOR - SUFRIMIENTO
Vamos a presentar un tema, que todos lo sufrimos, y que es una continua y permanente inquietud en el hombre:
EL SUFRIMIENTO – EL DOLOR.
Parece que brota de n/propia naturaleza.
Nos produce angustia, porque,
¿Quién no lo ha tenido?
¿Quién no lo tiene?
¿Quién no lo tendrá?
Se presenta de diversas formas:
Enfermedades, accidentes, sufrimientos personales: fracasos, incomprensiones, abandonos, desprecios, soledad, olvido... Sufrimientos psíquicos y sociales: Depresiones, temores, violencias, terrorismo, etc, etc.
Y además de esto:
Los miedos a la seguridad de la muerte, cuando menos lo esperemos.
Vamos, es algo de lo que no podemos huir.
Y nos hacemos las siguientes preguntas:
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¿Por qué existe el dolor, la muerte, el mal?
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¿Cuál es su causa?
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¿Qué sentido tiene?
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Ya Job, se hacía estas preguntas.
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Y no encontraba respuesta:
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¿Por qué a mí que soy justo?
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El drama está en creer sufrir inútilmente.
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Porque, ¡si es para una finalidad noble!
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(Madre con dolores de parto, cuando da a luz, su alegría es tan grande que ya no se acuerda de nada)
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Lo peor no es el dolor,
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Sino la consecuencia de tenerlo,
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Porque la mente lo agudiza, a veces, tememos anticipadamente, lo que probablemente nunca ocurrirá.
CORREMOS EL RIESGO DE CULPAR A DIOS:
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Al ser una experiencia terrible, podemos tener un rechazo de Dios, Y su amorosa Providencia.
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Esto ocurre porque, no podemos conciliar, el mal y el sufrimiento, con la bondad de Dios, con el amor paterno, que le atribuye el Evangelio, y viendo el sufrimiento de los inocentes, se acusa a Dios:
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¡Si Dios es sabio y justo... Si Dios es amor... etc.!
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Y si no se resuelven estas dudas, puede haber problemas religiosos:
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Negación de Dios, Pérdida de la Fe, Alejamiento de la Iglesia...
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Y pueden llegar:
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Angustias, desesperación, suicidios...
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Como no comprendemos todo, porque nuestra mente no tiene capacidad, pues lo veremos claro después de la muerte, muchos misterios hay que buscarlos en la Biblia:
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(San Pablo – 1Cor.2,14)
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“El hombre animal no percibe las cosas del Espíritu de Dios; son para él locura y no puede entenderlas, porque hay que juzgarlas espiritualmente.”
(SEGUIRÁ)
M.S.G.