Jesucristo ya nos dijo que es preciso orar siempre e insistentemente.
Ya sabéis lo que Él hacía:
Predicaba.
Curaba.
Atendía a todas las gentes.
Apenas le dejaban comer.
Y de madrugada se levantaba y se iba a la montaña a orar.
Hay que Orar con confianza,
Él te conoce bien.
Que te ama como eres.
Que se alegra.
Aunque sea sólo Contemplándole,
sin decir nada.
Es un sacrificio, pero un acto de FE.
Y no decaer,
Aunque se vaya la imaginación,
o no se tengan ganas,
o parezca que Dios no escucha.
Él siempre atiende.
San Agustín decía:
“Dios siempre atiende. Si parece que no responde, es por una de estas dos razones: O no se pide como se debería, o lo que se pide no es lo que se debería”.
Y una observación:
A veces se pide algo a Dios y no nos damos cuenta de que ÉL responde,
Pero de manera diferente a lo que desearíamos.
Solemos contrariarnos,
Sin darnos cuenta que esa es la solución mejor para nosotros.