INTRODUCCION.- La Eucaristía es el corazón de la Iglesia. Por ser presencia real y continua de Cristo entre nosotros. Y por ser ofrecimiento renovado del sacrificio de Cristo por nosotros.
El católico se siente plena y eternamente joven, porque la Eucaristía - Cuerpo de Cristo glorioso- es alimento de inmortalidad.
1.- EUCARISTIA
La palabra en sí, significa «acción de gracias», y los primeros cristianos la utilizaron para denominar las reuniones en que «en memoria de Jesús» (Lc 22,19) como El había pedido, participaban del mismo pan (1 Cor 10,17).
Todo esto puede parecernos sencillo en apariencia. En realidad encierra una hondura y dulzura excepcional. Quizá en este rato de intimidad fraternal podamos expresar algo de lo que significa este gran misterio.
2.- EN EL ANTIGUO TESTAMENTO - EUCARISTIA Y SACRIFICIO
Cuando el hombre quería dar gracias a Dios y expresarle su amor y su arrepentimiento por el pecado, le hacía una ofrenda. Esta consistía en algo querido y necesario para él (animal doméstico, pan y vino...) que por serlo, expresaba su deseo de entregar a Dios su propia persona.
La ofrenda se separaba de toda finalidad profana, se hacía sagrada, se «sacri-ficaba».
Hay en el Antiguo Testamento muchas ocasiones en que vemos que aquellos sacrificios servían además para sellar un pacto o una alianza con Dios.
Tomemos como ejemplo y como prototipo el más famoso, aquel que sirvió para sellar la Alianza del Sinaí (Ex 24, 4-8).
Por la sangre derramada aquí, después de la lectura de la Ley, Dios aceptaba a Israel como su pueblo, y éste se comprometía a obedecerle en todo. La sangre, que suponía sacrificio de seres vivos, sellaba el pacto.
Por último, aquellos que unidos hacían su ofrenda y la sacrificaban, expresaban de ese modo su fe común en Yavé y su unidad como pueblo.