Razonamos así: María es verdadera Madre de Jesús (Lc 1,31; 2,7-51). Jesús es verdaderamente Dios (se vio al exponer el Evangelio de San Juan).
Por tanto María es verdadera Madre de Dios. Y sin embargo, es totalmente verdad que Dios no puede tener padre ni madre, ni causa alguna.
Significado del Misterio: El Hijo o Verbo de Dios, la segunda Persona de la Santísima Trinidad posee la misma e idéntica Naturaleza divina que tienen el Padre y el Espíritu Santo.
Pero esa segunda Persona, enviada por el Padre, se encarnó hace ahora 21 siglos en el seno de esta virgen israelita, María, con su pleno consentimiento (Lc 1,26-38).
Hubo, pues, entonces una Persona Divina con su Naturaleza divina recibida de Dios Padre, y con una Naturaleza humana asumida de una mujer, madre.
De este modo, esa mujer quedó hecha madre de ese Verbo de Dios, no en su Naturaleza divina, sino en la humana, es decir, madre de un ser que es Dios-Hombre.
Hombre Dios, hijo del Padre en cuanto Dios, hijo de María en cuanto Hombre, a quien de parte de Dios se le puso el nombre de JESUS («Yavé salva», «Salvador» Mt 1,21; Lc 2,11).