
LA SANTIDAD
“Para conseguir la santidad hay que alcanzar la perfección de estado”
¡Qué difícil es alcanzar esa perfección!
Las prisas, los problemas familiares, el mundo, nos distraen y olvidamos lo
verdaderamente necesario, de lo cual depende nuestro futuro.
Dijo Jesús a sus discípulos: “Sed santos como vuestro Padre celestial es
Santo” (Mt.5,48), y también nos lo dice a nosotros como una necesidad
para vernos maduros en la fe, en la esperanza y en el amor. Así lo vemos
en toda la Sagrada Escritura, llamándonos a la santidad, dándonos las
gracias divinas y las ayudas que podamos necesitar para conseguirlo.
Hay que tener deseos de santidad, empeño en conseguirlo.
VEAMOS AHORA CÓMO SE MIDE EL GRADO DE SANTIDAD DE LAS ALMAS:
ES UN COCIENTE. (Este cociente que da el grado de santidad, no puede ser
calculado por el hombre.
