EL DOLOR - EL SUFRIMIENTO (7)

  • Dios permite provisional o temporalmente el mal,

  • porque su amor hace que su infinita sabiduría y omnipotencia obtenga del mal bienes mayores, pero en el plano providencial del Creador respecto del mundo.

  • El mal en definitiva está subordinado al Bien.

  • ¿Por qué lo digo?

  • Porque está en una respuesta que encontramos en la Escritura.

  • “La maldad no triunfa sobre la sabiduría y Dios permite el mal en el mundo, con fines más elevados, pero no quiere el mal, (Sab. 1,30).

DIOS UTILIZA EL MAL PARA EDUCARNOS

  • El amor de Dios en su infinita sabiduría hace que los sufrimientos que nosotros mismos hemos introducido en el mundo, puedan servir para nuestro bien.

  • Dios utiliza ese dolor para educamos:

  • “Los castigos no vienen para la destrucción” (II Macb. 6,12).

  • “feliz el hombre que Dios corrige “ (Job, 5,17).

  • “yo reprendo y corrijo a los que amo”. (Ap 3,19).

  • “a quien ama, el Señor corrige”. (Prov.3,11)

  • El sufrimiento y el dolor son medios que Dios utiliza para llamar la atención del alma.

  • Es una llamada a la conversión, una llamada de Dios para que tengamos la vista puesta en lo alto no limitada a las cosas de la tierra.

  • En algunos casos el dolor puede ser una consecuencia directa del propio pecado (alcoholismo, sida, las imnumerables enfermedades nuevas que tenemos...)

  • Pero no es solo esto.

  • En Job es una prueba para constatar su fidelidad:

  • “la vida del hombre sobre la tierra es una prueba”. (Job. 7,1).

  • Tengamos la confianza de que nunca se nos va a exigir por encima de nuestras fuerzas. (1 Cor. 10,13).

  • Veamos en que sentido la prueba ayuda a alcanzar la meta:

  • 1) Despierta la conciencia aletargada.

  • 2) Muestra lo que realmente somos.

  • 3) Purifica, fortalece, eleva.

  • 4) Con el sufrimiento se merece el premio eterno.

  • (1 Ped. 4,13) “...antes habéis de alegraros en la medida en que participáis en los padecimientos de Cristo, para que en la revelación de su gloria exultéis de gozo”.

  • (II Cor.4,17) “Pues por la momentánea y ligera tribulación nos prepara un peso eterno de gloria incalculable”.

  • SEGUIRÁ. M.S.G. 3-2-26.