TESTIMONIO de María Estrella de Asturias.

Con autorización para su publicación.

Mi nombre es María Estrella García Díaz, tengo 60 años, estoy casada y tengo un hijo. Con el presente testimonio deseo ardientemente apoyar a Luz Amparo Cuevas y aportar mi granito de arena en esta hermosa Obra.
Soy creyente desde que tengo uso de razón y, por ello, todo lo relacionado con lo que nuestra Santa Madre Iglesia nos enseña, ha sido y sigue siendo muy importante en mi vida. A la Virgen María siempre le he tenido un cariño muy especial. Describir todo lo que Ella significa para mí, sería muy largo de narrar. Debido a ello, ya conocía sus apariciones en Lourdes, en Fátima y en otros lugares del mundo. No obstante, lo vivía como si este tipo de acontecimientos sólo formasen parte del pasado y nunca me imaginé que ello fuese a suceder en mis días de vida. Esta realidad ha producido en mí algo así como un "despertar".
Tengo conocimiento de lo sucedido en Prado Nuevo, casi desde su principio, por mediación de una amiga que vivía en Coslada, Madrid. Cuando esto sucedió yo estaba viviendo en Alemania y, a pesar de la distancia, hice todo lo posible para recibir los mensajes y estar al corriente de lo que realmente estaba sucediendo en El Escorial.
El 22 de agosto de 1997, festividad del Inmaculado Corazón de María, aprovechando las vacaciones estivales y el gran deseo que tenía de poner mis pies en ese Santo Lugar, viajé hasta El Escorial, en tren y en compañía de mi hermana, con el único fin de decirle a la Virgen María: "Madre, yo creo en Tu presencia en este lugar". Las dos llevábamos un gran sufrimiento en el corazón por graves problemas familiares y estábamos muy necesitadas de Su ayuda y de Su maternal consuelo. De ese día aún mantengo vivos los recuerdos y me gustaría dar fe de que ambas regresamos muy fortalecidas y con la convicción de haber sido bendecidas y haber recibido abundantes gracias espirituales. Yo no he visto nada extraordinario. El milagro personal que siempre experimento en los Santos Lugares, es que me siento tan a gusto en ellos que me cuesta mucho abandonarlos. La paz y el gozo que recibo en mi interior, y que suelen perdurar algún tiempo, son algo muy real.
Respecto a esta mi primera visita a Prado Nuevo, quisiera testimoniar que una de las cosas que le pedí a la Virgen María, era que me diese fuerzas para "seguir soportando" la nostalgia que yo sufría en Alemania por mi querida Asturias. Hasta el 2004, año en el que mi marido y yo hemos podido regresar definitivamente a España, aún nos quedaban algunos años de lucha y de tristeza o, como yo suelo decir, de "destierro". Pues bien, estoy plenamente convencida de que Ella escuchó mi súplica, pues si bien es cierto que el sufrimiento ha sido muy grande, nunca me han faltado las fuerzas y los ánimos necesarios para superar el mismo. Desde mis primeros contactos con Prado Nuevo, he estado vinculada a la Obra y, aunque hayan transcurrido muchos años, aún sigo formando parte de la misma.
En el año 2004 tuve la gran dicha de poder volver a Asturias, mi tierra natal, y en la actualidad y después de haber vivido casi 40 años en Alemania, mi mayor ilusión era peregrinar a los principales Santuarios de España. Entre otras cosas, quería volver a Prado Nuevo y mi oportunidad llegó cuando me enteré de que todos los primeros sábados salían dos autocares en dirección a ese maravilloso lugar, uno desde Oviedo y otro desde Gijón. La verdad es que me llevé una gran sorpresa, pues en mi entorno familiar nadie estaba al corriente de esto. Sin embargo, lo importante fue que la misma persona que me dio la información se ocupó de hacerme la reserva para el mes siguiente e incluso me acompañó y me sirvió de guía en mi tan deseado viaje a El Escorial. Dado que las casualidades no existen, creo que todo ello ha sido realmente providencial.
Mi intención era ir una sola vez y disfrutar, con mucha tranquilidad, de todos los actos del Primer Sábado de mes. Esta peregrinación ha sido muy bonita. La primera parada en La Virgen del Camino, en León, fue una gran sorpresa para mí, ya que tenía muchas ganas de conocer este Santuario del que ya había leído muchas cosas en relación con el Camino de Santiago. Creo sinceramente que esta sorpresa se la debo a la Virgen María, que conoce mejor que nadie nuestros más íntimos deseos. O sea, que peregrinando a Prado Nuevo me encontré con otro muy deseado Santuario en donde los Padres Dominicos nos ofrecen la oportunidad de confesar y de oír la Santa Misa. Esta parada nos ayuda a prepararnos debidamente para el encuentro con nuestra Santa Madre.
Como decía, mi intención era viajar una sola vez y seguir al corriente de los acontecimientos a través de las informaciones mensuales que recibo. No obstante, ahora vuelvo con una frecuencia que jamás me hubiese podido imaginar. La causa de este cambio han sido las propias personas que conocí durante el viaje. Se trata de gente que ya lleva viajando mes tras mes y año tras año desde el principio de los acontecimientos. Sus testimonios y su perseverancia me conmovieron profundamente, pues casi todas ellas pertenecen a la llamada tercera edad y la mayoría está bastante delicada de salud. Precisamente una de ellas ha fallecido al poco tiempo de conocerla. Para ellas, el viajar cada primer sábado de mes desde diferentes puntos de Asturias hasta El Escorial, y volver en el mismo día a sus hogares, significa un gran sacrificio, sobre todo, en los meses de invierno, cuando el estado de las carreteras no es el ideal para viajar. No obstante, estas personas sufren más cuando por alguna causa no pueden acudir a Prado Nuevo, porque ellas han sido testigos de hechos sobrenaturales que no pueden olvidar. La historia de las Apariciones de la Santísima Virgen en Prado Nuevo y los hechos allí ocurridos, tanto los grandes milagros como los grandes sufrimientos, lo llevan bien grabado en su corazón.
Con todo, lo experimentado en mi primera peregrinación desde Asturias, no ha sido lo único, pues, una vez en El Escorial, es muy emocionante ver cómo van llegando autocares de todos los puntos de España e incluso de otros países de Europa, principalmente de Francia y Portugal. Por ello, es habitual orar también en francés y portugués. Cuando observo el gran número de peregrinos que mes tras mes y año tras año, se reúne alrededor de la Virgen de los Dolores, el amor con que es sacada en Procesión hasta el árbol de las apariciones, el gran fervor, el orden y la paz que en esos momentos reina en ese santo lugar, siempre me pregunto: ¿y a ti te parece gran sacrificio acudir de vez en cuando desde Asturias?
Quien, al leer mi mensaje, ponga en duda lo escrito, le recomiendo encarecidamente que acuda en persona a Prado Nuevo. Esto se lo aconsejo de manera especial a todas aquellas personas que se creen todo lo que las autodenominadas "víctimas de la Obra de Prado Nuevo" inútilmente han transmitido y siguen transmitiendo en los medios de comunicación, para que puedan ver con sus propios ojos que estas "víctimas", que tanto sufrimiento están causando a personas totalmente inocentes, se pueden contar con los dedos de la mano, mientras que el gran número de peregrinos allí presente, es humillado y sometido a sus infames provocaciones.
Por todo lo expuesto, confirmo que "creo firmemente" en los mensajes que el Señor y la Santísima Virgen María nos han transmitido por mediación de la vidente Luz Amparo Cuevas. ¿Cómo no creerlos cuando en el mundo entero y muy especialmente en España, estamos en estos momentos atravesando por todo lo que ELLOS nos han profetizado en Sus mensajes? ¿Cuántas pruebas quedan aún por presentar para poder construir la Capilla que nuestra Santa Madre tan ardientemente desea para rendir culto a su Santísimo Hijo con la debida dignidad? ¿Cuánto tiempo tendrá que transcurrir aún?
 
Firmado: María Estrella García Díaz
DNI: 10525668-V
Fecha: 17-2-2010