TESTIMONIO DE MANUEL CASTRO DE ALCORCÓN (MADRID)
RECIBIDO EL 16-12
-2007
Me llamo Manuel Castro, de70 años de edad, casado y vivo en Alcorcón a 46 kilómetros de la Pradera.
El día 6 de Agosto del año 1983, vine a rezar el Rosario a la Pradera con mi mujer y mis cuatro hijos. Desde entonces no hemos dejado de venir en estos 24 años. Al principio veníamos tanto a rezar el Rosario, como al Vía crucis, a las catequesis donde nos explicaban el contenido de los mensajes y nos impartían la doctrina Católica, convivencias, etc. Hasta 3 y 4 veces en una semana hemos venido.
Desde entonces he retomado mi vida espiritual volviendo nuevamente al rezo del Rosario y a la frecuencia de los sacramentos de la Confesión y la Comunión, viviendo una vida de fe renovada que me ha permitido orientar mi vida y la de mis hijos hasta hoy.
Desde el año 1968, es decir llevaba 15 años sufriendo cólicos de riñón, todos los años me repetían, a veces dos en el año. Desde que vine a la Pradera no me han vuelto a dar ni a resentirme de los riñones para nada en estos 24 años.
Padecí un papiloma en la mano derecha, se me abrió la herida al escurrirme en una escalera, fui a urgencias y me mandaron con prioridad a la consulta del Hospital de Móstoles para que me operaran. Esto sería a mitad de semana, el sábado fui a la Pradera del Escorial a rezar el Rosario y en el 4º misterio metí la mano en el pilón del agua, y el miércoles cuando me llamaron del Hospital para operarme les dije que lo tenía curado. Me insistieron, “¡si lo tiene usted urgente..!” Sí, pero he estado en el Escorial rezando el Rosario y se me ha curado.
He vivido muchas más experiencias que no me quiero alargar, entre ellas: He visto girar el sol el día 2 de Junio del 1984, ante unas cincuenta mil personas, cambiando de colores con dos siluetas, supuestamente de Jesús y de María. He visto un arbol florecer de pronto en presencia de unas 40 personas, en un roble que hay junto a la fuente. He percibido olor a rosas, muchas veces en todo tiempo del año y en pleno invierno, etc. etc.
He tenido contacto con las Residencias que la Santísima Virgen ha fundado en el Escorial, en Grión, en Torralba del Moral, en Peñaranda, etc. Mi mujer ha colaborado como voluntaria en la Residencia de Griñón, en el turno de noche, para atender a los ancianos y ayudar a las Reparadoras en sus tiempos de descanso y de oraciones. Durante el día y la noche los ancianos y el Señor en el sagrario están debidamente atendidos.
En estos innumerables contactos he podido comprobar que las Reparadoras son mujeres entregadas totalmente a Dios. Una vocación de entrega voluntaria a los ancianos y a la oración sin horario ni salario. Se manifiestan alegres y cariñosas con todo el mundo y los ancianos se sienten verdaderamente felices como en su propia casa.
Los ancianos residentes tienen su vida ordenada, sus horarios de comida, toma de medicinas, levantarse y acostarse, aseo personal y de habitaciones, paseos por el jardín según las necesidades de cada uno, acompañando a quienes lo requieran de forma que siempre paseen y no se queden entumecidos sentados en las sofás que tienen para su descanso a lo largo del día. Tiene su horario de visitas de amigos y familiares.
Durante estos años he mantenido la amistad con muchos de los miembros de las Comunidades que tiene la Fundación. Personas felices entregadas a la Obra y a sus trabajos, orientando su vida vocacional, unos como futuros sacerdotes, otros como futuros matrimonios, otros salteros, pero todos entregados y consagrados a Dios para vivir la vida como los primeros cristianos entregados a la oración y al servicios de los demás. Todo esto como respuesta a una llamada personal de Dios que se hace libremente. Es vivir una vocación de por vida, pero que no impide el poder abandonarla libremente, si la persona quisiera tomar esa decisión. Nadie se lo impediría. Son tan libres para entrar como lo son para salir. Pero es un lugar, es una Asociación reconocida por la Iglesia, donde entregarse de por vida viviendo conscientemente su propia vocación cristiana.

Este es mi testimonio que envío a la “Hoja Virgen de los Dolores” como experiencia que aporto en favor de los demás y solo para mayor gloria de Dios.

                                                                            Alcorcón, 15 de Diciembre del 2007

 

                                                                           
Firmado : Manuel Castro del Amo