TESTIMONIO DE CONCEPCIÓN BARRERO
RECIBIDO EL 04-01-2007.

Hace unos 10 ó 12 años,  aproximadamente, vi en Prado Nuevo  el movimiento del Sol; en realidad me lo figuraba, pero no sabía exáctamente cómo era, aunque me lo habían descrito. Fue un sábado, pero no primero de mes. Yo siempre he sido muy devota  de la Santísima Virgen, ya desde el año 1985 aprox.  iba a Prado Nuevo a rezar el rosario y pedir por las necesidades de la familia y siempre me quedaba con la ilusión  de que Nuestra Madre del cielo me concediera el regalo de ver esa maravillosa visión sobrenatural del Sol.

Guiamos a un matrimonio amigo, para que conociera  Prado Nuevo y recibieran también bendiciones, ya que ellos tienen una hija con parálisis cerebral. Yo cogí a su hija y me puse a rezar el Padre Nuestro junto al árbol de la Virgen.

Sin saber cómo, mi mirada se fue elevando hacia arriba pudiendo observar cómo el Sol no tenía destellos alrededor y era una esfera que giraba sobre sí misma. Se fue poniendo de varios colores con mucha luz interior; empezando por el blanco nacarado, siguiendo rosa, naranja, amarillo y de más colores, pero éstos eran los que más se me quedaron grabados; al mismo tiempo en las copas de los árboles de la Pradera se fueron reflejando los destellos de cada color. No sé precisar el tiempo que duró, aunque fue muy rápido pero maravilloso.

Al pasar los años he comprendido que lo que vi entonces, son las moradas celestiales de las que nos habla la Santísima Virgen en los Mensajes. Estas visiones me han ayudado mucho a incrementar mi Fe, en los momentos difíciles a lo largo de mi vida.

         Concepción Barrero