TESTIMONIO PÓSTUMO SOBRE UNA “VIRGINIANA”
RECIBIDO EL 16-8-2006.

Era una persona sencilla, humilde. Incapaz de hacer daño a nadie. Vivió su vida amando y ayudando a los que la rodeaban y siendo fiel devota de Nuestra Madre del Cielo, en sus diversas advocaciones. Siguió muy de cerca las apariciones de la Virgen Santísima en Prado Nuevo. Lo que se dice una auténtica virginiana, defensora de esta bendita manifestación de la Virgen María.

Pues esta señora, ha dejado este mundo para ir al Padre.

Cuantos acudimos a Prado Nuevo sabemos que, cuando nos toque dejar este valle de lágrimas, si hemos sido fieles a los mensajes de Nuestra Madre y a Jesucristo, Ella vendrá a nuestro encuentro. Lo ha prometido muchas veces. Veamos algunas:

«Prometo a todos los que hayan acudido a este lugar, en el momento de su agonía manifestarme con todos los ángeles del Cielo, santos y bienaventurados.»
(El Señor, 1-julio-1989)

«Todo aquel que colabore a esta Obra, yo iré a recibirlo en la hora de la muerte.»
(La Virgen, 5-marzo-1994)

Sabiendo que esto es así, qué puede ocurrir si el día fijado por Dios, para terminar tus días en la Tierra, es el día de la ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA.
¿Y si a su vez, la persona agraciada se llama Asunción?

Bueno pues esto es lo que ha ocurrido el día 15 de Agosto.

Una virginiana, llamada Asunción, fervorosa devota de Nuestra Madre, que ha seguido y ayudado a su Obra en Prado Nuevo, que sufrió en su cuerpo las consecuencias de la contaminación intencionada del agua de la fuente, con aguas fecales (el 27-8-1993), ha sido la que dichosamente ha entregado su alma a Dios el día de la Asunción.

No me cabe duda de que la Santísima Virgen ha estado con ella, en el momento de su muerte.

Bendito sea Dios, que nos proporciona estos momentos de alegría y esperanza.

Pidamos al Señor que podamos llegar a ser favorecidos de similar forma, y a esta santa anónima que interceda por nosotros.

Manolo, un amigo de la familia.