TESTIMONIO, RECIBIDO DE ALEMANIA, VÍA INTERNET, EL 25 – 07 - 2006
ENVIADO POR MARIA FERNANDA:
Quisiera
dar paso, sin extenderme mucho al relato de mi vivencia en el Prado Nuevo,
el leer tan reconfortantes testimonios, me dió ánimo de
relatar lo que hemos vivido mi hijita y yo aquel primer viernes y sábado
de mayo del 2006.
A través de mi amiga Elizabeth, llegué a conocer el Prado Nuevo
.
Como habíamos acordado nos encontramos en el Aeropuerto, el vienes 3,
junto con otra amiga mía panameña, quien estudia en Sevilla.
Llegamos al Prado a las tres de la tarde; al dar el primer paso dentro del Prado
sentí que pasaba a otra dimensión, la Paz que se siente allí y
el silencio que reina, pese a los ruidos exteriores que parecen no llegar
detrás de esa valla, son sobrenaturales, empecé a sentir una
fuerte opresión en el pecho, pero no era dolor, sino como si el corazón quisiera
saltarme del pecho de la alegría. Me sentí atraída hacia
el árbol de las apariciones de una forma muy especial, en seguida me
puse a rezar delante de él. No me sentía yo, era como si estuiviese
paralizada, no atinaba a moverme, aunque era plenamente consciente de lo que
pasaba a mi alrededor, no quería moverme de allí y tampoco podía,
estaba como petrificada, sentía que suavemente me sostenían de
cada brazo invitándome a permanecer así, me hubiese quedado eternamente de
esa manera, no necesitaba nada más, la plenitud estaba en ese instante,
que fueron minutos.
De repente comenzó a llover y nos refugiamos, con permiso del señor tan
amable que cuida del Prado, en la cabañita, donde aprovechamos para escuchar
sus relatos, llenos de amor hacia Nuestra Señora de Los Dolores.
Ese día nos volvimos ya al hotel, porque mi hijita estaba ya cansada
del viaje.
El sábado por la mañana, nos levantamos temprano y decidimos visitar
el Monasterio, habíamos quedado en encontrarnos con nuestra querida Elizabeth,
por la tarde ya cerca de la Capilla, antes de llegar al Prado.
Ese día día estaba fresco y totalmente nublado, amenazaba con
llover fuerte, yo estaba un poco triste porque me hubiera gustado que el sol
resplandeciese durante el rezo del Santo Rosario.
Elizabeth, ya me había dicho que siempre que es primer sábado,
en el momento del Rosario el cielo se abre. Esa era mi esperanza.
Mientras mi amiga Enelis visitaba y fotografiaba los jardines del Monasterio,
mi hija y yo la esperábamos del otro lado de la plaza de armas, donde
hay un paseo con árboles y un mirador, mi hija ya empezaba a impacientarse
porque quería correr y jugar, yo quería ahorrar energías
para la caminata que todavía nos esperaba hasta llegar al Prado.
De repente se me ocurrió mirar al cielo, y repito, el cielo estaba
cubierto de gruesas nubes grises, todo indicaba que llovería.
Las nubes de repente empezaron a abirise formando un rectángulo perfecto
dejando ver el cielo celeste y parte de una nube blanquísima donde en
sus bordes se reflejaba el sol, se notaba perfectamente la perspectiva, de la
nube blanca detrás del rectángulo, y los rayos de sol venían
desde la izquierda. El cielo permaneció así alrededor de unos
diez minutos, enseguida con gozo y certeza recordé la letanía
de la Sma. Virgen María: Puerta del cielo.
Ya en el Prado al entrar la Imágen en procesión mi alegría
era ya indescriptible,
Después en el Prado, Elizabeth, pidió a los que dirigen los actos,
que
me dejasen rezar un misterio del Santo Rosario. Aunque me hicieron ver que no
es costumbre que sin una preparación anterior se dejara rezar el Rosario, accedieron
a la vista de la insistencia de mi amiga Elisabeth. Para mí, es algo muy
serio en Rezar en presencia de la Madre, la Virgen María un misterio
del Rosario. Lo hice lo mejor que pude, dadas las circunstancias de mi nerviosismo,
Dios y la Sma. Virgen María lo saben.
Quiero agradecer a todas las personas maravillosas que conocí por todo
su amor en esos momentos.
Que Dios y la Sma. Virgen María, los bendigan a todos y a sus familias,
y sigan bendiciendo esta obra tan fructífera,
Cariños desde Ötigheim , Baden Wüttenberg
Alemania
Sra. María Fernanda Luján B. Spangenberg
argentina - italiana, residente en Alemania