NOVENA A LA VIRGEN DEL CARMEN

DATOS DE SU HISTORIA

Un día, hace veinte siglos, una joven llamada María se fue con prisas a la montaña. Iba a ayudar a su prima Isabel. Tras el saludo emocionado, María hizo esta profecía triunfal: «Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada».

Todos los cristianos venimos cumpliendo la parte que nos corresponde...

En cada lugar María tiene un nombre.

En su honor se han levantado santuarios, ermitas, templos o catedrales. El mapa del mundo está sembrado de santuarios marianos.

Hay títulos particulares en un pueblo, una región, provincia o nación.

También hay títulos universales como el de la Virgen del Carmen. No hay iglesia donde falte su imagen. Su patronazgo abarca a amplios sectores. Especialmente se encomiendan a ella los marineros y le encomendamos las almas del Purgatorio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ESTOS SON ALGUNOS MOMENTOS DE LA HISTORIA DE SU DEVOCION

a) El profeta Elías en el monte Carmelo ha lanzado un entredicho sobre los campos de Samaria en castigo por las impiedades del rey Acab. La sequía llegó a fuentes y torrentes y la tierra se tornó árida... Para que reconocieran a Dios, Elías acudió de nuevo a la oración y envió a su ayudante a ver si llegaba ya la lluvia, y a la octava vez vio «una nubecilla como planta de pie de hombre». Le pareció ser un símbolo de la Virgen María que había de traer al autor de las gracias y ser medianera de todas las gracias. Levantó allí, en el monte Carmelo, la primera capilla mariana...

b) Simón Stock es general de la Orden Carmelitana. Corren tiempos muy difíciles..., y el 16 de julio de 1251 se le aparece aparece la Virgen y le hace entrega del escapulario: «Este escapulario es señal de salvación, salvaguarda en los peligros y prenda de paz…»

c) Hay otras fechas destacadas en esta devoción:

— La Virgen le promete al Papa Juan XXII visitar a sus devotos el primer sábado después de su muerte si están en el Purgatorio y sacarles de allí...

— En Fátima María se le aparece a Lucía con el Escapulario del Carmen, y sor Lucía fue carmelita descalza.

— Los últimos Papas han hablado de las devociones tradicionales, de su actualidad, y entre ellas siempre hacen mención del Escapulario del Carmen...

No se trata de un adorno ni de una esperanza vana. Es un signo y un compromiso. La protección de la Virgen y nuestro reconocimiento. Ella no nos abandona nunca, pero nosotros debemos vivir como auténticos hijos suyos, comprometidos en admirarla, amarla, imitarla y acudir a ella.

DIA PRIMERO

UN TÍTULO

Y UNA SEÑAL

POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

PIDAMOS PERDON A DIOS:

Tú, autor de la vida. Señor, ten piedad

Señor, ten piedad.

— Tú, vencedor de la muerte. Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

— Tú, el que vives por los siglos. Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

ORACION

i0h Virgen del Carmen, Reina y Madre!

Aquí nos tienes. Somos tus hijos, tus devotos amantes y fieles.

Venimos llenos de alegría, agradecimiento y esperanza. En ti hallamos amor y protección.

Queremos cantar en tu honor. iDios te salve, la llena de gracia!

Tú eres la Reina del Carmelo, poderosa intercesora ante tu Hijo.

No desoigas nuestras súplicas.

Cúbrenos con los pliegues de tu manto protector, adorna nuestro pecho con tu santo escapulario que proclama que te pertenecemos, y guárdanos como cosa y posesión tuya.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACLAMACIONES

— Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y en el cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. Dios te salve María...

Reina del cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXION

La Virgen entregó el espaculario del Carmen a Simón Stock como un privilegio que sea «señal de salvación, salvaguarda en los peligros y prenda de paz».

Es un signo y un compromiso.

Significa que creemos en el amor y protección de la Virgen que con su ayuda y nuestro esfuerzo esperamos la salvación.

La ayuda de María no nos ha de faltar, pero debe ir acompañada de nuestra colaboración y esfuerzo.

Le decimos a Maria que demuestre que es nuestra Madre, y ella nos dice: muestra tú, con tus obras, que eres mi hijo...

¿En qué consiste nuestra devoción a la Virgen del Carmen? Llevemos su escapulario y tratemos siempre de amarla e imitarla...

(Medita brevemente y pide la gracia que desees.)

DEPRECACIONES

— Que nuestra devoción a la Virgen sea un título y una señal que nos marque. Roguemos al Señor.

— Que le demostremos a María con obras nuestra auténtica devodevoción. Roguemos al Señor.

— Que los devotos de María tratemos siempre de admirarla, amarla, imitarla y acudir a ella. Roguemos al Señor.

ORACIÓN FINAL

Oh Virgen, Reina del Carmen, Madre del Salvador y protectora de los hombres.

Con toda confianza hemos iniciado esta novena en tu honor.

Míranos postrados a tus pies.

Os suplicamos que escuchéis benignamente nuestra oración y aceptéis este obsequio que con amor os hacemos.

Ante tu imagen recordamos que «de tus ojos penden las felicidades» y te decimos: «Míranos, Señora, no nos desampares».

Que la luz de tu mirada ilumine nuestros senderos.

Sé para nosotros fuerza para levantarnos de la postración del pecado, ánimo para la lucha de cada día y consuelo en toda tribulación.

Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DIA SEGUNDO

ORIGEN DE

UNA DEVOCION

 POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

 PIDAMOS PERDON A DIOS:

Tú que eres la esperanza. Señor, ten piedad.
  • Señor, ten piedad.

Tú que eres la resurrección. Cristo, ten piedad.

  • Cristo, ten piedad
Tú que eres la vida. Señor, ten piedad.
  • Señor, ten piedad.

ORACION

Virgen del Carmen, Reina y Madre.

Se te presenta en los orígenes como nube beneficiosa. Sobre los campos resecos tu trajiste la lluvia.

Los viejos profetas oraban así: «abríos, cielos, y vosotras, nubes, lloved al Justo».

Tú eres esa nube que nos trajo al Salvador.

Tu devoción del Carmelo ha recogido ese símbolo tuyo. Tú eres la nubecilla que pasa derramando gracias y bendiciones sobre tus hijos.

Míranos en nuestra sequía espiritual. Nuestras almas marchitas ven que las virtudes se agotan... y acuden a ti.

Ven en nuestra ayuda. Derrama sobre nosotros el agua de tu amparo. Obténnos de tu Hijo el agua que dé vigor y fortaleza a nuestras almas para que florezcan en toda clase de virtudes.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACLAMACIONES

— Rosa del Carmelo, perfúmanos en alma y cuerpo para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

— Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. Dios te salve, María...

Reina del cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXIONES 

Las devociones tienen un prólogo más o menos largo.

También el título del Carmelo.

El profeta Elías, testigo en el Tabor de la transfiguración de Jesús, amenaza al rey Acab con una sequía total. Y así sucede. Luego ora a Dios para que el castigo cese, y ve un día una nubecilla que se alza del mar amargo y que luego con su lluvia fertiliza los campos.

En esa nubecilla benéfica ve el símbolo de María... y allí, en la cima del monte Carmelo, levanta la primera Iglesia dedicada a la Virgen del Carmen...

San Simón Stock es general de la orden y para los tiempos dificiles en que vive se le aparece María el 16 de julio de 1251 y le dice: «Toma este escapulario. El que muera con él no padecerá el fuego eterno. El es señal de salvación, salvaguarda en los peligros y prenda de paz...»

Cultivemos la devoción a la Virgen del Carmen.

Llevemos su señal sobre nosotros y vivamos como auténticos devotos...

(Reflexiona unos momentos y pide la gracia que desees).

DEPRECACIONES

— Que todos sintamos en nuestra vida la protección maternal de María. Roguemos al Señor.

Que nuestra devoción sea prontitud de ánimo para suprimir cuanto pueda desagradar a María. Roguemos al Señor.

Para que nos mostremos siempre como hijos de María y vayamos por la vida haciendo amable la virtud. Roguemos al Señor.

ORACION FINAL

Madre y Reina, tú eres el faro luminoso que anuncia la cercanía del puerto.

Por eso eres nuestra fortaleza.

Las asechanzas no cesarán, pero te tenemos a ti.

De ti y contigo aprendemos la gracia del caminar.

Tu escapulario fortalece nuestra esperanza. Somos tuyos. Tú nos proteges. ¿Qué podemos temer?

Te lo cantamos muchas veces: «contra enemigos de cruel fiereza— tu escapulario nos da fortaleza...»

Te tenemos a ti. Nos rodean negruras de muerte, noches oscuras, dudas, ansiedades, penas, congojas... y apareces tú como faro luminoso para todo el pueblo que peregrina.

Así te muestras como signo de esperanza y consuelo.

Tu aurora disipa nuestras oscuridades y hace brillar la luz.

No nos desampares.

Por Jesucristo, nuestro Señor, Amén.

DÍA TERCERO

MUESTRA QUE

ERES SU HIJO

POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

PIDAMOS PERDON A DIOS:

— Salvador nuestro. Señor, ten piedad.

  • Señor, en piedad.

— Redentor nuestro. Cristo, ten piedad.

  • Cristo, ten piedad.

Nuestro origen y meta. Señor, ten piedad.

  • Señor, ten piedad.

ORACION

Tú eres Reina y Madre, nuestra Reina, nuestra Madre, nuestro todo.

Un día entregaste a San Simón Stock tu escapularlo para que recordara a tus hijos esa doble misión tuya. Es expresión de tu amor y de tu poder. Nos dice que Tú quieres y puedes ayudarnos.

Mira tu escapulario sobre nuestro pecho. Es el sello de tu amor y pertenencia. El defiende nuestros cuerpos y guarda nuestras almas. Por él nos ampara en las luchas y nos asiste en las tribulaciones. Por él eres luz de los ojos, paz de las almas, alegría de los corazones, fuerza de los débiles.

A la vez nos recuerda nuestra respuesta amorosa. Amor con amor se paga. El amor o los halla o los hace iguales.

Que mostremos que somos tus hijos.

Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACLAMACIONES

— Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y en el cuerpo para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

— Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la patria. Dios te salve, María...

— Reina del cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXION

Devoción es rontitud de ánimo para hacer cuanto agrada a la persona amada y evitar cuanto la pueda desagradar...

El amor lleva a evitar cuanto pueda ofender al amado, a quitar de la vida cuanto pueda herir su honor.

El devoto de María no es un profesor de ética sino un hombre con las manos limpias y llenas de bondad:

  • no se puede amar a María y no amar a los hermanos,
  • no se puede amar a María e ir faltándonos unos a otros,
  • no se puede amar a María e ir por la vida sin rumbo fijo,
  • no se puede llevar el escapulario e ir dando escándalos,
  • no se puede honrar a Maria el día 16 de julio y luego «si te vi, no me acuerdo...»

Nuestra devoción debe notarse.

María nos pide: «Muestra que eres mi hijo».

Se lo demostraremos con nuestras obras.

(Medita brevemente y pide la gracia que desees.)

DEPRECACIONES

— Para que quitemos de nuestra vida cuanto pueda desagradar a la mirada de María. Roguemos al Señor.

— Para que unamos el amor a la Virgen con el verdadero amor a los hemanos. Roguemos al Señor.

— Para que con nuestras obras y palabras demostremos que somos sus hijos. Roguemos al Señor.

ORACION FINAL

El Carmelo expresa el amor de Dios a su pueblo.

La Virgen del Carmen es ese mismo amor.

Tú eres Madre, tú eres la puerta del cielo, tú eres estrella del mar, tú eres refugio y amparo.

Míranos. Te decimos nuestro amor. Somos tus hijos.

Con el parpadeo de tus ojos guía a tus hijos por las rutas de la vida. Que, teniendo nuestra mirada fija en ti, sigamos tus huellas y te imitemos en todo.

¡Cuántas veces te lo hemos pedido; «oh, tierna Madre, virginal doncella, guía a tus hijos, tú, del mar estrella».

Tú eres estrella de la mañana, nuestra Madre. Tú eres estrella del mar, nuestra protectora. Tú eres estrella del Carmelo, nuestra defensa...

Haz que nosotros seamos y vivamos como hijos tuyos.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DÍA CUARTO

¡ERES

NUESTRA MADRE!

POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

PIDAMOS PERDON A DIOS:

Tú, el único Señor. Señor, ten piedad

— Señor, ten piedad.

Tú, nuestro mediador. Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú, el único eterno. Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

ORACION

Tú eres la Madre de la misericordia, del amor hermoso, del temor santo, de la dulce esperanza.

Tú eres nuestra Madre.

Con toda confianza te presentamos nuestro corazón.

Queremos seguirte.

El Concilio Vaticano II nos ofrece así tu presencia:

«María Santísima precede con la luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo hasta que llegue el día del Señor» (LG, 68).

iQué bien se está aquí, junto a ti, frente a ti, que eres la Madre y guía!

Somos viajeros cansados a la sombra de un árbol, somos sedientos junto a la fuente de agua fresca, somos corazones abatidos junto al consuelo.

Haznos sentir que eres nuestra Madre.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACLAMACIONES

Rosa del Carmelo, perfúmanos en alma y cuerpo para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

— Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. Dios te salve, María...

Reina del cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXION

Los santos nos hablan de María como Madre.

Doña Beatriz de Ahumada acaba de morir y su hija Teresa siente en toda su magnitud el vacío de la orfandad. Apartándose del resto de la familia se encierra en su habitación y allí da rienda suelta a su pena. Ella, la niña mimada, se siente sola, muy sola. iNo tiene ya madre! En un movimiento nervioso levanta sus ojos a lo alto y aquella mirada tropieza con una imagen de María que hay en su cuarto. Teresa va hacia ella, cae de rodillas, y, dejando escapar por su boca su alma acongojada, entre lágrimas y sollozos, le pide a la Virgen que sea su madre. Luego nos dejó en su autobiografia su experiencia: «Paréceme que, aunque se hizo con simpleza, me ha valido; porque he hallado siempre una madre en esta Virgen Soberana al encomendarme a ella».

¿Cómo vivimos esa realidad nosotros?

Tenemos una Madre en el cielo que vela por nosotros.

La de aquí abajo nos ve sufrir y no puede consolarnos, desearía hacernos felices y se siente incapaz de conseguirlo... En cambio, la Madre del cielo es Madre de Dios.

(Medita brevemente y pide la gracia que desees.)

DEPRECACIONES

Que todos sintamos la presencia maternal de María en nuestras vidas. Roguemos al Señor.

— Que alcemos a ella nuestros ojos desde este valle de lágrimas. Roguemos al Señor.

— Para que recordemos que no ha huérfanos, pues la Madre de Dios es nuestra Madre. Roguemos al Señor.

ORACION FINAL

Oh Señora y Madre nuestra.

Llevamos tu escapulario como signo de nuestra consagración y como afirmación de nuestra confianza en tu protección constante.

Madre querida, somos tus hijos que tanto necesitamos.

Queremos hacer de nuestras vidas una entrega generosa y sin reservas, una dedicación plena a tu

persona y servicio, y una fidelidad inquebrantable a tu amor y a la imitación de tus virtudes.

Quisiéramos vivir conforme al ideal de tus grandes devotos: en ti, contigo, por ti y para ti.

Quisiéramos ser copias tuyas. Que quien nos mire a nosotros te vea a ti, porque reproducimos tus

grandes virtudes y así llevamos tu recuerdo.

Si somos ahora todo tuyos, lo esperamos ser también en la eternidad feliz.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DIA QUINTO

MIRA

A TU MADRE

POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

PIDAMOS PERDON A DIOS:

Tú que tienes palabras de vida eterna. Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

— Tú que buscas a los pecadores, Cristo. ten piedad.

Cristo, ten piedad.

Tú que quieres que todos se salven, Señor. ten piedad.

Señor, ten piedad.

ORACION

Virgen Inmaculada, Reina del Carmelo, Madre, tú fuiste toda entera del Señor. Fuiste de El y para El. Hiciste de tu vida un sí a tu Dios.

Hoy eres la esperanza del que sufre, consuelo del afligido, amparo en la tribulación, puerto en la tempestad, luz en las horas oscuras, calma en la tribulación.

Por eso acudimos a ti.

Nuestros ojos están fijos en los tuyos.

Queremos proclamar tu amor y te cantamos con todo cariño: Salve, Reina y Madre de misericordia, vida del alma, dulzura del corazón, esperanza en este valle de lágrimas.

Míranos con compasión y no nos dejes.

Haznos fuertes en la fe, ardientes en la caridad y constantes en la esperanza.

Nuestros ojos están diciendo que quieren recibir tus favores.

Enséñanos a imitarte, a dar y darnos a cuantos nos necesitan.

Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACLAMACIONES

Rosa del Carmelo, perfúmanos en alma y cuerpo para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. Dios te salve, María...

— Reina del cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXION

La lección todos la hemos recibido de los labios de nuestra madre de la tierra: Mira, hijo, ésa es también tu madre. Es María.

Nunca he olvidado el testimonio de una hija fervorosa.

Un día su madre la llevó al templo, la acercó al altar de la Virgen, le hizo arrodillar, y le fue diciendo: «Mira, hija, a María. Ella es más madre que yo. Quiérela más que a mí, porque, queriéndote yo mucho, ella te quiere aún más. Cuando yo no exista, cuando no esté a tu lado, cuando sufras, cuando estés preocupada, acude a ella y ella te probará que es tu madre.

San Estanislao de Kostka escribía en todos sus cuadernos de estudiante: «La madre de Dios es mi madre».

Debemos recordar constantemente esa gran verdad.

Ella es nuestra madre. Tenemos asegurada su protección. No estamos solos cuando nos abruma la soledad, cuando nos ahoga la pena, cuando la vida se torna difícil.

En todo momento levantemos la frente, llamemos a esta Madre y arrojémonos en sus brazos. ¡La Madre de Dios es nuestra madre!

(Medita brevemente y pide la gracia que desees.)

DEPRECACIONES

— Para que la presencia de María en nuestras vidas nos llene de paz y consuelo. Roguemos al Señor.

— Para que en los momentos de desánimo, de lucha dificil y de tempestad levantemos nuestros ojos a María. Roguemos al Señor.

— Para que nuestras súplicas siempre sean escuchadas por tan buena Madre. Roguemos al Señor.

ORACION FINAL

Reina y Madre del Carmelo.

Eres estrella y guía. Para el navegante, para el peregrino, para todo hombre.

Apareces brillante en el horizonte de nuestras vidas.

Nuestros ojos se fijan en ti.

Vivimos tu presencia en la noche interior, en la oscuridad del pensamiento y del camino. Brillas indeficiente. Eres aurora boreal en la mañana, lucero en la tarde, estrella polar en la noche.

Peregrinos y navegantes te sienten indicadora fiel en el rumbo del camino y en la travesía del mar.

Tu luz es la esperanza del pobre, del enfermo, del necesitado.

Todos acudimos a ti. No desoigas nuestra oración.

Recuerda que jamás se ha oído decir que ninguno que haya acudido a ti haya sido desamparado.

Muestra que eres nuestra Madre.

Lo suplicamos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DIA SEXTO

ELLA TE PROTEGERÁ

POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

PIDAMOS PERDON A DIOS:

Tú, Dios clemente y leal. Señor, ten piedad.

— Señor, ten piedad.

—Tú, imagen del Padre. Cristo, ten piedad.

— Cristo, ten piedad.

Tú, solo y único Señor. Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

ORACION

Madre y Reina, las letanías te proclaman «puerta del cielo». Tú eres la puerta del cielo, la puerta de Dios.

Por ti Dios viene a nosotros y entra a formar parte de la humanidad como uno más.

Tú lo recibes incorporal. Por obra del Espíritu SanTO. En ti toma cuerpo y, al salir de ti, aparece como hombre verdadero. Comienza a ser uno de nosotros.

Sin dejar de ser puerta de Dios hacia la humanidad, el hombre te conoce como puerta suya hacia Dios. Por ti vamos hacia Dios. En la tradición se repite la frase vivida de «a Jesús por María...»

Tú eres puerta abierta y camino seguro para ir hacia Dios.

Así lo sabemos y así queremos sentirlo siempre.

Después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Te lo suplicamos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACLAMACIONES

—Rosa del Carmelo, perfúmanos en alma y cuerpo para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

— Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. Dios te salve, María.

— Reina del cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXION

La vida es lucha, esfuerzo, peligro.

Contamos con la madre de la tierra. Ella vela a nuestro lado y nos protege.

Mas debemos contar con María. Ella es Madre, protectora, medianera de todas las gracias.

Una de las más bellas comedias de Tirso de Molina se titula «La prudencia en la mujer». En ella aparece la reina María de Molina, viuda, defendiendo con coraje a su hijo Fernando IV, a quien los nobles quieren arrebatar el trono... Recuerdo especialmente una escena en la que aparece la puerta de la habitación del niño, que está enfermo; sobre la puerta, como protegiéndola, hay un retrato de la reina madre, doña María. Los traidores han ganado al médico para que con una presunta medicina lo envenene. El malvado se dispone a hacerlo y, con un vaso que contiene la ponzoña, va a penetrar en la habitación real. En el momento mismo en que intenta abrir la puerta, cae de su sitio el retrato de la madre y cubre la entrada...

He recordado siempre la escena como símbolo de la protección de la Virgen sobre nosotros.

¿Has sentido en tu vida esa mano y ese manto protector?

(Medita brevemente y pide la gracia que desees.)

DEPRECACIONES

— Para que María venga siempre en nuestro auxilio, aunque no se lo pidamos. Roguemos al Señor.

— Para que Ella nos libre de todo mal y peligro en la vida. Roguemos al Señor.

Para que Ella sea siempre puerto seguro donde descansar. Roguemos al Señor.

ORACION FINAL

Virgen del Carmen, puerto seguro, faro para navegantes, estrella del mar, Madre Purísima.

Hoy queremos presentarte nuestros sentimientos de amor y gratitud.

iGracias, María! Reconocemos tus cuidados de madre.

Tuyo es nuestro corazón, tuya el alma, tuya la vida, tuyos los latidos del corazón, tuyos los pensamientos, palabras y acciones.

Tu escapulario me recuerda siempre tu ayuda, y me dice que yo, pobre y sin méritos, soy todo tuyo y tú eres mi Reina y mi Madre.

Lo veo en tus manos y lo llevo sobre mi pecho en proclamación de amor y ternura.

Por eso lo llevan el enfermo y el sano, el que está en peligro y el que vive feliz.

Eres el puerto seguro, el faro en la tempestad, la paz después de la lucha, el reposo tras el largo caminar.

Virgen del Carmen, que todos sintamos así tu protección maternal.

Lo suplicamos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DIA SEPTIMO

TÚ ERES

NUESTRA ESPERANZA.

POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

PIDAMOS PERDON A DIOS:

— En ti confiamos. Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

— En ti esperamos. Cristo, ten piedad.

Cristo, ten piedad.

A ti acudimos. Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

ORACION

Madre del Carmelo, esperanza nuestra.

Queremos saludarte con las palabras del ángel Gabriel: «Dios te salve, la llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres...» y con toda confianza te pedimos que ruegues por nosotros.

Vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos.

Contigo se serena el mar alborotado de nuestro corazón y alcanzaremos paz y sosiego. Junto a ti no hay lugar para la tempestad.

Tú eres, Madre, nuestra esperanza.

En ti está puesta nuestra confianza y así te cantamos: «Faro que brillas en fatal negrura —quienes te invocan en su noche oscura— tu sol verán».

Te proclamamos nuestra esperanza. Eres el puerto seguro, el faro en la tempestad, la paz después de la lucha, el reposo tras largo caminar.

Que todos sintamos así tu presencia de Madre.

Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACLAMACIONES

— Rosa del Carmelo, perfúmanos en alma y cuerpo para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

— Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. Dios te María...

— Reina del cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXION

La esperanza es la virtud del caminante, del peregrino.

Es la victoria sobre el miedo.

El hombre con esperanza tiene prohibido el creerse solo, la duda, la desconfianza, la desesperación.

La fe nos lleva a encontrarnos con ese Dios que nos ama y hace posible toda victoria porque «todo lo podemos en Aquel que nos conforta».

La esperanza no pinta de fácil la vida. Es para hombres que saben de angustia, de dolor y de lucha.

La esperanza crece entre los problemas de cada día.

Santo Tomás nos dice que «la esperanza nos mantiene tensos, en vilo», y que «es la aspiración del hombre hacia un bien futuro, ardua y posible...». Como virtud teologal la define como «expectación cierta de la bienaventuranza eterna, proveniente de la gracia y de los medios...».

La esperanza ha de ser consciente, comprometida en lucha y riesgos, alegre, apoyada en Dios...

A María la llamamos también madre de la esperanza.

Ella es garantía y apoyo...

(Medita brevemente y pide la gracia que desees.)

DEPRECACIONES

— Para que todos los cristianos sepamos dar razones para vivir y razones para esperar. Roguemos al Señor.

— Para que no proyectemos en nuestro alrededor una imagen de cristianos tristes, aburguesados, sin ideal y pesimistas. Roguemos al Señor.

— Para que pongamos en nuestras banderas cristianas un mensaje de esperanza, alegría y triunfo. Roguemos al Señor.

ORACION FINAL

Te llamamos Madre del amor hermoso, gloria y esperanza del Carmelo.

Los santos te proclaman bella como la luna, reflejo de la divina beldad. Ven en ti a la mujer del apocalipsis revestida de sol, calzada de luna y coronadade doce estrellas...

Te miran y en ellos renace la esperanza.

Tú eres la esperanza. Hasta has prometido visitar a tus devotos en el Purgatorio.

Queremos ser compasivos con las almas que allí se purifican y que nos dicen: «acordaos de nosotras al menos vosotros que sois amigos...».

Enséñanos a vivir en amor auténtico. «El amor es paciente, es servicial, no es envidioso, no es jactancioso, no se engríe, no es egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra con la injusticia. Todo lo cree, todo lo excusa, todo lo espera, todo lo soporta...».

Así es tu amor y así debe ser el nuestro.

En ti ponemos nuestra esperanza.

Que tu devoción nos lleve a cantar eternamente las misericordias del Señor, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén.

DIA OCTAVO

TÚ ERES

MARÍA MEDIANERA.

POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

PIDAMOS PERDON A DIOS:

— Perdona nuestras culpas. Señor, ten piedad.

— Señor, ten piedad.

— Creemos en ti. Cristo, ten piedad.

— Cristo, ten piedad.

— Aumenta nuestra fe. Señor, ten piedad.

— Señor, ten piedad.

ORACION

Reina y Madre del cielo, dispensadora de la gracia, medianera entre Dios y los hombres.

iQué buena eres y cómo has ganado nuestro amor!

Comprendemos la atracción de tu nombre y de tu escapulario.

A tus plantas llega el niño y el anciano, la inocencia y el arrepentimiento, el necesitado y el agradecido.

Nuestro amor quiere ser eterno.

Maximiliano de Baviera mandó colocar en su tumba un letrero que dijera «sabe, turista, que Maximiliano sigue amando a María con todo su corazón, aun después de la muerte».

Hoy, en estas vísperas, queremos proclamar nosotros ese mismo sentimiento. Sabe, oh Virgen del Carmen, que estos hijos tuyos, a pesar de sus debilidades y problemas, te siguen amando con todo su corazón...

Que tu protección maternal acompañe siempre nuestros pasos, llevándonos hacia Cristo, nuestro origen y nuestra meta. Amén.

ACLAMACIONES

— Rosa del Carmelo, perfúmanos en alma y cuerpo para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. Dios te salve, María...

— Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXION

Todos acudimos a la Virgen y de ella podemos afirmar que hemos recibido múltiples gracias.

San Bernardo, gran devoto de María, tuvo la osadía de afirmar que «no alabe nunca a María quien, habiéndola invocado en sus necesidades, no hubiere recibido de ella algún favor».

¡Cuántas veces hemos visto clarísimamente la mano de María viniendo en nuestra ayuda y su manto protegiéndonos!

Es que María es la medianera de las gracias. En la mediación hay dos extremos y un medio. Los extremos son Dios y el hombre, y el medio es María. En Caná de Galilea unos novios están enapuros y ella hace de medidora entre ellos y su Hijo. ¡Cuántas veces habrá intercedido también en favor de cada uno de nosotros!

Ella es Madre y Reina. Ella puede y quiere ayudarnos.

Jesús es el manantial, pero ella es el canal por donde corren y se deslizan las gracias hasta los hombres.

(Medita brevemente y pide la gracia que desees.)

DEPRECACIONES

— Para que María venga en nuestra ayuda en todas nuestras necesidades. Roguemos al Señor.

— Para que María nos transmita la vida y las gracias que nos mereció su Hijo. Roguemos al Señor.

— Para que en nuestros corazones brote siempre un himno de gratitud y de alabanza. Roguemos al Señor.

ORACIÓN FINAL

Reina y Madre del Carmen, la celebración de tu fiesta, por la gran difusión alcanzada, puede y debe considerarse como una fiesta eclesial. Todos los pueblos se reúnen mañana para alabarte y darte gracias.

Tú eres camino hacia Cristo, tu Hijo, al que llevas en tus brazos, ofreciéndolo.

Al ser honrada tú, queremos que a la vez sea mejor conocido, amado y glorificado El y que sean mejor cumplidos sus mandamientos. Así queremos vivir y manifestar tu amor.

Tu devoción, oh Madre, es eficaz para avivar la fe y reformar las costumbres, ilumina las mentes y excita las voluntades a la práctica de la vida cristiana.

Esto requiere un esfuerzo personal en colaboración con la gracia de Dios. No lo olvidemos. «La verdadera devoción... nos lleva a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, y nos lleva hacia un amor filial y a la imitación de sus virtudes».

Alcánzanos una piedad que nos comprometa de verdad.

Lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

DIA NOVENO

LA FIESTA

DEL CARMEN

POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ...

PIDAMOS PERDON A DIOS:

— Tú que recibes tanta ingratitud. Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

— Tú que has vencido el pecado. Cristo, ten piedad.

— Cristo, ten piedad.

— Tú que nos has dado la vida. Señor, ten piedad.

Señor, ten piedad.

ORACION

Venimos a celebrar tu fiesta, oh Virgen del Carmen, Reina y Madre. Hoy es tu día.

Te contemplamos entre luces y flores.

Este día queremos vivirlo lleno de tu presencia. Que tu manto blanco nos cobije y defienda todas las horas.

Lo haces siempre, pero más en este día.

Nosotros cantamos tus misericordias. Tú, estrella del mar, brillas como signo de esperanza y consuelo.

Agradecidos a tus bondades, nos consagramos a ti. Queremos amar, servir y conocer más a Dios. Queremos practicar tus virtudes.

Guiados por tus ejemplos y confiados en tu protección, te suplicamos nos consigas avanzar hasta la cima de la perfección que es Cristo, tu Hijo, y alcanzar los gozos eternos.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ACLAMACIONES

— Rosa del Carmelo, perfúmanos en alma y cuerpo para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María...

— Estrella del mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. Dios te salve, María...

— Reina del cielo, que un día, junto a ti, gocemos de una eternidad para proclamar la grandeza del Señor porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María...

REFLEXION

El título de la Virgen del Carmen nos habla de una Madre que nos ama y se preocupa de nosotros.

Ella es una nubecilla que anuncia lluvias en épocas de sequía. Ella es puerto que ofrece seguridad en medio de las tempestades. Ella es la estrella del mar que nos alumbra en la noche oscura... Ella es la madre que nos dice que no nos abandonará jamás.

Por eso pueblos y ciudades se colocan bajo su patrocinio. El mar y el Purgatorio la invocan como patrona.

El escapulario es signo y compromiso. La llamamos en él Reina y Madre. La decimos que puede y quiere ayudarnos. Pero a la vez recordamos nuestra colaboración. Ella respeta nuestra libertad y cuenta con nuestro esfuerzo de cada día. Tenemos que admirarla, amarla, imitarla y acudir a ella.

Hace años, «La Piedad» de Miguel Angel fue llevada a América con toda clase de seguros y un marinero devoto le confiaba al periodista: «Hemos hecho un viaje feliz porque ella venía con nosotros»...

 (Medita brevemente y pide la gracia que desees.)

DEPRECACIONES

Para que la Iglesia conserve una fe íntegra, una esperanza sólida y una caridad sincera. Roguemos al Señor.

— Para que todos los hombres experimenten la mano protectora de María en los momentos de dificultad. Roguemos al Señor.

— Para que todos los devotos de María trabajen con sinceridad por su salvación, desechando falsas confianzas. Roguemos al Señor.

ORACION FINAL

Oh Reina y Madre del Carmen, rosa del cielo, puerto, faro, estrella y camino.

Te hemos venido honrando en esta devoción tan universal. Hacemos un alto en nuestro viaje para estar contigo.

Hoy es tu día. Aquí nos tienes, a tus plantas. El corazón se remansa a tus pies.

Enciéndenos en tu amor y configúranos a tu semejanza.

Hoy es tu fiesta.

Al honrarte a Ti, hemos querido que tu Hijo sea cada día más conocido, amado y glorificado.

El Concilio Vaticano II nos dice: «Tu verdadera devoción procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer tus excelencias y nos impulsa a un amor filial hacia ti y a la imitación de tus virtudes».

Queremos que en nuestros corazones viajes tú siempre como madre y protectora y que en ellos haya siempre para ti un cántico de alabanza y gratitud.

Como acto final, renovamos nuestra consagración. Os entregamos en este día ojos, oídos, lengua, corazón, todo nuestro ser. Ya que somos tuyos, guárdanos y defiéndenos como cosa y posesión tuya.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.