MENSAJE DEL DÍA 3 DE ABRIL DE 1993, PRIMER SÁBADO DE MES,

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

 

     LA VIRGEN:

     Aquí está vuestra Madre, hijos míos, llena de amor y misericordia. Prometí no dejar de pisar este lugar. Muchas almas se convierten en este lugar, hija mía; ¿cómo los hombres son capaces de querer hacer desaparecer mi nombre de este lugar? Yo estaré presente siempre en este lugar, aunque los hombres quieran hacer desaparecer mi nombre. ¡Qué pena me dan esos hijos que se engendraron dentro del vientre de sus madres con el espíritu de Dios y cómo han apostatado al Nombre de Dios! Orad, hijos míos, ¿cómo sois capaces de vivir sin Dios?; no gobernaréis santamente ni aplicaréis las leyes justas, hijos míos. Tomad el ejemplo de vuestros padres, todavía tenéis tiempo para volver a mí.

 

     EL SEÑOR:

     Y vosotros, hijos míos, todos los que seguís esta Obra, alzad vuestra mirada al cielo y clavad vuestros ojos en Aquél que os ha creado; no desmayéis ni os aflijáis; seréis perseguidos, hijos míos, intentarán destruiros, pero no temáis, yo estoy con vosotros; ¿a quién podéis temer estando Dios con vosotros, hijos míos? Yo soy el Creador y está por encima de la creatura, y derribo a los poderosos de su trono, de su poder, y ensalzo a los humildes de corazón. Vais a ser perseguidos, hijos míos; pensad que lo único que quieren es hacer desaparecer nuestros nombres. Si han apostatado de su fe, han renegado de Dios, ¿qué esperáis de ellos, hijos míos?; ni aplicarán la justicia santa, ni reinará la paz entre ellos. Los hijos de la iniquidad, cuando se hacen apóstatas, no piensan nada más que en destruir; piensan en ellos mismos, hijos míos, no les importan los pobres ni los menesterosos, ¡me dan tanta pena esas almas!; sólo viven por un ideal y por un poder, están vacíos de Dios, hijos míos. Pedid por ellos; ¿creéis que ellos pueden ser felices?

     Yo, como Pastor, reuniré a todas mis ovejas y formaré un gran rebaño, y apartaré a los machos cabríos de las ovejas, y recogeré a los corderos y los apretaré contra mi seno y los transportaré a un lugar seguro, y volveré a por las madres paridas que han querido dar a luz a sus hijos y han cumplido mis leyes y mi doctrina; y los transportaré a un monte muy alto donde serán instruidos de mi doctrina y donde todos os conoceréis porque todos tendréis mi señal. Todos los que acudáis a este lugar seréis señalados, hijos míos; extenderé un toldo sobre vosotros y quedaréis protegidos de la maldad de vuestros enemigos. No temáis, hijos míos, defendeos y luchad con amor, con caridad, pero no os dejéis vencer, hijos míos; ellos buscan una lucha larga y remueven al pueblo contra vosotros. ¡Ay, apóstatas!, ¡ay cobardes, que queréis hacer todo lo que va en contra de Dios!, y no sólo vosotros no queréis entrar en el Reino de los Cielos, que no dejáis a vuestros propios hijos que entren; ¿no os da pena de vuestros propios hijos? Tendréis que dar cuenta de sus pecados; ellos no son culpables de vuestro ejemplo.

     Seguid extendiéndoos, hijos míos, como las estrellas del cielo, multiplicaos y vivid como buenos cristianos; amad mucho a nuestros Corazones. Y cuidado todos los que vais detrás de falsos profetas. Mi Madre se manifestó en este lugar para dar un mensaje al mundo, ¿cómo os dejáis engañar por unos y otros? Tomad más en serio la palabra de Dios.

     Hija mía, están invadiendo este lugar los falsos profetas, pero las criaturas son tan poco inteligentes que se dejan arrastrar con mentiras y engaños; en cuanto los halagan se van detrás de los falsos videntes. Retiraos de aquellos que os halaguen, hijos míos; si os halagan y recibís los halagos en la Tierra no alcanzaréis el Reino de Dios; retiraos de todos ellos, hijos míos, y cumplid mi Ley, y todos los que estáis en mi Obra trabajad, que yo un día os daré vuestro salario; irá delante de vosotros vuestra paga y a vuestra obra añadiré el ciento por uno. Ayudad a los pobres y necesitados, hijos míos, os necesitan los menesterosos. ¿No os da pena de la ancianidad, hijos míos?; son rechazados como si no fuesen seres humanos; ayudadles a bien vivir los últimos días que les queden de su vida, hijos míos, y a bien morir. Amadlos con todo vuestro corazón, jóvenes, que os entregáis a esta Obra; ¡cuánto os ama mi Corazón!; amad mucho a los necesitados.

     ¡Ay de aquéllos que han recibido gracias y no quieren aprovecharlas! Las rechazan y se las quito para dárselas a otros que están sedientos de mi amor. ¡Ay, almas ingratas que renegáis de Dios vuestro Creador! ¡Ay, que os habéis salido de su rebaño y os introducís en el rebaño de Satanás! Ahora, hijos míos, os enseña la luz, la luz del tiempo, pero, hijos míos, Satanás nunca os llevará a la luz, porque estaréis en la tiniebla, aunque vosotros creáis que estáis en la luz. Me rechazáis, despreciáis mis gracias y queréis vivir según vuestros gustos; ahí los tenéis, Satanás os va dando los gustos que necesitáis en el mundo, pero nunca alcanzaréis la eternidad, porque os quedáis ciegos y sordos. ¡Ay, almas que renegáis de Dios, qué tristeza siente el Creador por su criatura!; en vuestra libertad, hijos míos, habéis buscado el camino de la tiniebla.

     Yo os reuniré a todos los que lleváis mi señal y estaréis eternamente, hijos míos, en mis brazos, porque seréis conducidos por ellos a la eterna gloria.

     Hija mía, ¡cuántas veces he dicho que los hombres se quedan en el tiempo porque el hijo de las tinieblas, el maligno, les muestra las cosas agradables del mundo!

     Orad, hijos míos, orad.

     Mira, hija mía, cuántas almas han recibido gracias, y mira el lugar que les espera, porque las han rechazado. Mira, hija mía, no es Dios, el Creador, el que los conduce por este camino, ellos se dejan conducir porque les agradan los placeres y los gustos del mundo. Muchos de ellos los conocerás... Yo he intentado enseñarles mi doctrina y darles gracias, hija mía, pero mira de qué les sirve y el lugar que tienen preparado.

     ¡Ay, padres, que educáis a vuestros hijos para el mundo y os interesa más su cuerpo que su alma! Cuando los veis enfermos, enseguida buscáis a un médico y estáis preocupados, y cuando el alma la tienen enferma, hijos míos, no sois constantes en buscarles ese médico que necesitan. ¿De qué os sirve todo, hijos míos, si perdéis vuestra alma? Los hijos de las tinieblas nunca estarán en paz, siempre tendrán discordias y no habrá paz entre ellos.

     Repara, hija mía, por estas almas que tantas gracias les he dado y las han rechazado buscando el mundo. Besa el suelo en reparación de sus ofensas...

     Hija mía, la verdad ya sabes que es amarga para los hombres; en cuanto les dices la verdad se hacen los sordos y se vuelven contra ti. Por eso yo reuniré mi rebaño y sacudiré el polvo, que va en ellos, de la Tierra, y los transportaré a un lugar seguro. Hay mucha hierba marchita; y la hierba marchita, hija mía, se deja secar y, cuando está seca, se la prende. Yo retiraré las flores para que no sean dañadas.

     Entregaos al Evangelio, hijos míos; id de pueblo en pueblo hablando de Dios. Tendréis muchas contiendas contra los paganos, contra los apóstatas, contra los que reniegan de mi Nombre, pero mi Nombre no lo hará nadie desaparecer, porque soy el Creador y puedo reducir en polvo a la criatura, porque tengo autoridad para ello. Pero muchas veces aplico mi misericordia para ver si vuelven su mirada a mí y me olvido de la justicia, pero los hombres son ingratos y siguen obstinados en el pecado; sólo buscan la misericordia de Dios, no ven que Dios también aplicará su justicia.

     Acudid a este lugar y no os dejéis arrastrar por esos falsos videntes, hijos míos; ¿cómo podéis jugar con el Nombre de Dios?

     Tú, hija mía, sigue reparando y sé humilde.

     Amad a la Iglesia, hijos míos, y a los componentes de la Iglesia; yo quiero que mi rebaño esté dentro de mi Iglesia. Amad el Evangelio y amaos unos a otros.

 

     LA VIRGEN:

     Levantad todos los objetos; todos serán bendecidos con bendiciones especiales para la salvación de las almas... Todos han sido bendecidos.

     Os bendigo como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.