MENSAJE DEL DÍA 2 DE OCTUBRE DE 1982, PRIMER SÁBADO DE MES,

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

 

     LA VIRGEN:

     Hijos míos: haced oración, haced penitencia; en estos momentos el mundo está muy necesitado de oración y de penitencia. Hijos míos, rezad el santo Rosario con mucha devoción, es la base de vuestra salvación. Repartid todos los mensajes, que lleguen a Rusia, hijos míos; Rusia será el azote de la Humanidad; se tiene que convertir. Haced caso de los mensajes, rezad por mis almas consagradas, por la santificación de todas ellas. La Iglesia está en un gran peligro. Oración, oración y penitencia.

     Escribe un nombre, hija mía... Nunca este nombre, nunca jamás se borrará, hija mía. Besa el Libro, hija mía...

     Besa el suelo, hija mía, por la conversión de todos los pecadores. Levántate, hija mía; bebe del cáliz del dolor, hija mía. Arrodíllate, hija mía. Vuelve a besar el suelo por mis almas consagradas... Por mis almas consagradas. Quita dos espinas, hija mía... No quites más, hija mía; estas otras están sin purificar. Mira mi Corazón, hija mía, cómo está por toda la Humanidad... (La vidente gime varias veces al ver el Corazón de la santísima Virgen). Es preciso sufrir, hija mía, para la salvación de toda la Humanidad. Así son los hombres de desagradecidos, hija mía; la ingratitud de toda la Humanidad.

     Hija mía, coge el crucifijo. (Luz Amparo toma el crucifijo de su rosario y lo levanta en el aire).

     Adiós, hija mía, adiós.