MENSAJE DEL DÍA 11 DE FEBRERO DE 1982 (1)

 

     LA VIRGEN:

     Quiero, hija mía, que hagáis penitencia, que hagáis oración, que recéis por los que no rezan, que améis por los que no aman.

     Hijos míos, rezad el santo Rosario. El Rosario tiene mucho poder. Quiero que pidáis por todos los obispos, cardenales, arzobispos; muchos de ellos son políticos de destrucción. Hija mía, date cuenta de que estoy pidiendo constantemente por la conversión de Rusia. Rusia está metida en mi Iglesia, en algunos de mis obispos, de mis cardenales, de mis arzobispos y en muchos de mis sacerdotes; están destruyendo las cosas de Dios, hija mía. No saben el castigo que se les avecina. El Castigo está cerca; consistirá, hija mía, en que los astros chocarán sobre la Tierra; están a punto de destruir la mayor parte de la Humanidad. El astro Eros hará iluminación sobre toda la Humanidad; será horrible, hija mía, parecerá que el mundo está en llamas, sólo será unos segundos; muchos de los humanos quisieran estar muertos en ese momento. Hasta los justos lo verán, pero no les afectará absolutamente en nada. También muchos humanos morirán de esa gran impresión; será como lluvia de fuego; temblará toda la Tierra, hija mía, será horrible.

     Humildad os pido, sed humildes. Mira qué humilde fue mi Hijo hasta la Cruz. La humildad es el buen camino para llegar al Cielo. Siempre ha dicho mi Hijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”, y el que es manso y humilde alcanzará los bienes de Dios. Hijos míos, siempre tomad vuestra cruz con humildad. Pensad en el buen Jesús, cómo se calló por todos vosotros, y era inocente y puro. Pues vosotros, que sois polvo sucio y caído, pensad que con la ayuda de mi Hijo os enmendaréis y seguiréis su camino, hijos míos.



[1] Se desconoce si existe grabación en audio de este mensaje. Cf. o. c., nº 1, p. 56.