"Yo prometo a todo el que rece el Santo Rosario diariamente y comulgue los primeros sábados de mes,
asistirle en la hora de la muerte.
"
(El Escorial. Stma. Virgen, 5-03-82)

"Todos los que acudís a este lugar, hijos míos, recibiréis gracias muy especiales en la vida y en la muerte."
(El Escorial. El Señor, 1-1-2000)


Mensaje del día 2 de Marzo del 2002, primer sábado de mes,
en Prado Nuevo de El Escorial. (Madrid)

LA VIRGEN:

Hija mía, aquí estoy otra vez más, como Madre de los pecadores. Los hombres dicen que son muchas veces las que me manifiesto, pero no ven la situación del mundo. ¿Cómo una Madre que ama tanto a sus hijos, no les va a avisar del peligro que les acecha? Hijos míos, convertíos, orad, que los hombres cada día están más separados de Dios; y ¡cómo voy a repetir que los hombres se vuelven fieras sin tener amor a Dios! ¡Cuánta pena me da esas almas que no escuchan mi voz y se ríen de mis palabras!

EL SEÑOR:

Tú no tengas miedo, hija mía, de decir lo que te comunico; grítalo, que los hombres que cierran sus oídos es porque quieren justificarse con la vida que llevan y no les conviene oír nuestras palabras. Pero, hija mía, hay que ser ciegos para no ver la maldad y el pecado que hay en el Mundo. Muchas veces he avisado a los hombres el gran peligro que les acecha; por eso pido oración, oración y sacrificio, porque Dios va a descargar su ira sobre esas almas tan ingratas. Y gracias a las almas que aman a Dios y lo glorifican, no ha descargado su brazo sobre la Humanidad, Cómo sois tan incrédulos, hijos míos, cómo os ciega el pecado que no veis que el mundo está destruyéndose por la falta que hay en él de Dios. Por eso hago un aviso, diciendo a todos los pastores de mi Iglesia, aquellos que son funcionarios del mundo, que dejen de funcionar en las cosas del mundo y funcionen en la Iglesia, que pueden hacer tanto bien a las almas, que recojan los rebaños y que estén con las ovejas; si el pastor se marcha, las ovejas se pierden; por eso hago un llamamiento a todos mis sacerdotes, que se dediquen al ministerio de la Iglesia, que hay muchas almas que se han descarrilado y desviado del rebaño de Cristo, que las recojan y sean fieles a su ministerio, y prediquen la Palabra de Dios. Sacerdotes queridos de mi Corazón, os ruego que no os dejéis arrastrar por las mentiras de Satán, que os dediquéis a vuestra Iglesia, y que dejéis de ser funcionarios de las cosas del mundo, ya veréis como otra vez resurge la fe en los corazones y se fortalece mi Iglesia. Obedeced, hijos míos, a los avisos del Santo Padre, de vuestros obispos, no os abandonéis en la oración y, contritos y arrepentidos, os daré un abrazo, hijos míos, y vuestro corazón lo dejaré limpio para que el Demonio no haga estragos en él; vuestro corazón pertenece a la Iglesia, a Cristo, a las almas, a los pobres pecadores; pero hijos míos, no os dejéis engañar por el deslumbramiento del mundo, sed fieles testigos del Evangelio.

Y vosotros laicos, ayudad a la Iglesia, educad aquellos, vuestra alma para Dios; aquellos que queráis entregaros al sacerdocio, hijos míos: hay tanta necesidad de sacerdotes santos para convertir a las almas…Hay mucho trabajo en la Iglesia, hijos míos, y pocos trabajadores. Amad a la Iglesia, amad al Santo Padre.

Y tú, hija mía, que nada te afecte, piensa que yo estoy por encima de todo, si Dios con vosotros, ¿a quién podéis temer? Dios pondrá personas en vuestro camino que os proteja; almas santas que guíen vuestro espíritu, pero amad mucho a la Iglesia con todo vuestro corazón; Dios es despreciado, Dios es ultrajado. Hija mía, los pecados de los hombres ofenden tanto a Dios; por eso pido almas capaces de donarse como víctimas para la salvación del mundo. También mi corazón siente alegría cuando tantas y tantas almas acuden a este lugar y de su boca desprenden tantas avemarías.
Todo el que rece el santo rosario diariamente, lo protegeré durante toda su vida y lo visitaré en la hora de la muerte.
El rosario es un arma poderosa, contra todos los males que hay en el mundo, hijos míos. Rezad el rosario en familia.
Acudid a este lugar, todos seréis bendecidos, hijos míos, os lo prometí la primera vez, y muchos seréis marcados con una cruz en la frente; esa cruz será una protección para no caer en el pecado.
Os pido, hijos míos, que oréis mucho, orad; no me canso de deciros, hijos míos, la oración es muy poderosa para tantos y tantos males como hay en el mundo, y tantas catástrofes que vendrán sobre la Tierra. Hijos míos, estad unidos en la oración, en el sacrificio, en la penitencia. Los hombres han olvidado a Dios y se han introducido en las pasiones, en el mundo, ¡qué pena de almas, como se dejan seducir por la astucia de Satanás!

Formad comunidades donde todos unidos glorifiquéis a Dios, porque los hombres unidos en la oración y en el amor, glorifican y alaban a Dios. Formad comunidades cristianas donde todos seáis uno y lo de uno sea de todos, respetándoos, amándoos y entregándoos a hacer la voluntad de Dios. Es muy difícil, en la situación del mundo que hay, que los hombres caminen por el camino de la salvación. Sí, hija mía, sí, se introducen las almas en el Infierno, aunque los hombres no quieren gritar la verdad que hay en el Infierno, lo esconden; ¿cómo ocultáis la verdad, hijos míos, cómo decís que los hombres estáis salvados y que el Infierno no existe? ¡Cuántos seréis responsables, por no predicar la verdad, ante Dios! Decid las verdades, hijos míos, porque la salvación de las almas está en la verdad. Yo soy la Verdad el Camino y la Vida, y el que no dice la verdad está con el rey de la mentira, que es Satán.

Oración pido y sacrificios.

LA VIRGEN:

Acudid a este lugar, meditad la pasión de Cristo, acercaos al Sacramento de la Eucaristía, primero pasando por el Sacramento de la Penitencia. Amad nuestros Corazones, hijos míos, sed mansos y humildes de corazón, amaos los unos a los otros, cumplid los Mandamientos; es a lo que venimos, hijos míos: a advertiros que cumpláis con las Leyes de Dios, y a repetiros una y otra vez porque como Padre que avisa a sus hijos está repitiendo día a día: hijos míos, tened cuidado, y cuando los hijos no cambian les repiten y les repiten y el padre no se cansa, ni la madre, de aconsejar al hijo; así, hijos míos, nosotros repetimos una y otra vez para que no estéis ciegos y hagáis caso a los consejos.

Levantad todos los objetos, todos serán bendecidos con bendiciones especiales para los pobres pecadores.
Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

"Haced apostolado por todas las partes del mundo, hijos míos,
extended los mensajes, hijos míos.
¡Cuántos se ríen de mis mensajes!
Llevadlos por todos los rincones de la tierra.
(Stma. Virgen: 1-10-1983)

(EJEMPLAR GRATUITO)

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