5 DE JULIO DE 1986 MENSAJE DEL PRIMER SABADO EN PRADO NUEVO (EL ESCORIAL)

Luz Amparo, avisada por la Santísima Virgen, acompañada y protegida por personas allegadas, muy de mañana ha bajado de su casa a Prado Nuevo y, rezados los misterios gloriosos propios del día y a continuación los dolorosos, ha entrado en éxtasis en el que, en primer lugar, se le ha mostrado el Señor ataviado con amplio manto encarnado y le ha comunicado el siguiente mensaje.

HABLA EL SEÑOR:

Ruego, hijos míos, perseveréis en mi amor, como Yo permanezco en el amor de mi Padre. (Pausa.) Estad unidos a Mí como Yo a El, para que la unión sea perfecta, hijos míos. Sin Mí no sois nada. Cumplid mi doctrina, hijos míos. No ocupéis los primeros puestos. Amad sin esperar ser amados.

Si sois capaces, hijos míos, de amar de verdad, y dar la vida por vuestros hermanos, vuestro Padre celestial os recompensará, hijos míos. No déis a cambio de que os devuelvan más. Los pecadores dan para que les recompensen dobles a medida. No estéis apegados a las cosas del mundo, hijos míos.

¿Cuántas veces os voy a repetir: QUIERO QUE SEAIS TODOS UNO? Hasta que no seáis todos unos, vuestro Padre celestial no os recompensará, hijos míos. AMAD SI QUEREIS, HIJOS MIOS, RECIBIR VUESTRA RECOMPENSA. (Pausa.)

También pido que AMEIS CON AMOR DE HIJOS A MI AMANTISIMA MADRE. Sufre por toda la humanidad. y la cólera de Dios va a caer de un momento a otro.

Os ocupáis, hijos míos, más de lo que tenéis que comer y vestir que de vuestro Creador. Cumplid mi doctrina, porque quiero APOSTOLES DE LOS ULTIMOS TIEMPOS. Pero para apóstoles de los últimos tiempos, tenéis que des- prenderos de las cosas materiales. No se puede servir a dos señores: a Dios y al mundo, el dinero y la carne. Si estáis entretenidos con uno, no podéis amar al otro.

PERFECCIONAD VUESTRAS VIDAS, HIJOS MIOS, SOLO PIDO AMOR, DESPRENDIMIENTO, CARIDAD. (Ahora interviene la Stma. Virgen vestida de Dolorosa.)

HABLA LA STMA. VIRGEN: Hija mía, soy vuestra Madre. Madre de amor y misericordia. Pero Madre de dolor, porque sufro por todos mis hijos. YO RUEGO A MI HIJO QUE TENGA PIEDAD DE VOSOTROS. Quiero salvaras, hijos míos. Pero basta ya de sacrilegios, de desprecio hacia mi Hijo. Los humanos, hija mía, no sienten en su corazón la Pasión de mi Hijo. No aman (pausa y llanto de Amparo) a Dios, su Creador. (Sigue Amparo llorando.)

NO SOIS CAPACES, HIJOS MIOS, DE ENTREGAROS VICTIMAS DE HOLOCAUSTO POR LA SALVACION DE LAS ALMAS. MI HIJO DERRAMO HASTA LA ULTIMA GOTA DE SU SANGRE. (Prosigue el llanto. )

¡QUE POCO RESPETO HACIA LA EUCARISTIA, HIJOS MIOS! ¿Cuántas veces he dicho: "NO ME AGRADA, NI AGRADA A MI HIJO, QUE MANOS QUE NO ESTAN CONSAGRADAS TOQUEN SU CUERPO, HIJOS MIOS?» (Amparo no deja de llorar con sollozos entrecortados mientras habla la Virgen.) En el Evangelio de Cristo dice: «Todo humano de cielo y tierra, hasta los que están en la profundidad de los infiernos, doblegarán la rodilla ante el Rey; ante este Rey celestial. ¡Qué poco respeto, hijos míos, y qué poco amor a mi Hijo! Mi Hijo está indignado con el ser humano. (Pausa y llanto más penoso de Amparo.)

LUZ AMPARO: Yo quiero reparar, pero yo no puedo sola. ¡Ay, qué poco me siguen, ay, ay! ¿Qué queréis que haga? Yo no puedo ya más. ¡Ayyy...! Pero ayudadme, porque yo ya no puedo más. ¡Ayyy...! (Entre los sollozos continuados de Amparo, habla la Santísima Virgen):

Sí, hija mía, unos son víctimas para que otros se salven, hija mía. El ser humano es cruel, hija mía. Pero hay mu- chas almas, hija mía, que acuden a este lugar, que te ayudan a sufrir en silencio. Estamos contigo, hija mía; no te abandonaremos aunque te encuentres en la soledad y, a veces, en la tristeza. Estamos contigo. Ofrécete más víctima; más, hija mía, y por mis almas consagradas. Por esos Pastores fríos, tibios, que han abandonado la oración.

LUZ AMPARO: Ayúdame. Ayúdame, Madre mía. (Sigue Amparo sollozando y habla la Virgen:)

Hijos míos, buscad la humillación voluntaria. La soberbia no conduce al hombre a grandes fines, hija mía. SED HUMILDES, HIJOS MIOS, y AMAOS CON TODO VUESTRO CORAZON. Sólo pido un poquito de amor para mi Hijo. ¡Tened compasión de El! PIDO A LOS SERES HUMANOS AMOR A CRIS1O. ¡Basta de sacrilegios y de profanaciones! No recibáis el Cuerpo de Cristo sin antes haber ido al Sacramento de la Penitencia. ¡Qué ofendido está mi Hijo, hijos míos! Necesitamos almas para reparar los pecados. ¡AMAOS, HIJOS MIOS, CON TODO VUESTRO CORAZON!

Tú, hija mía, sé muy humilde, muy humilde. Ya sé que tu corazón sufre. Pero es preciso sufrir, hija mía, por las almas.

HAN OLVIDADO LOS HUMANOS QUE EL CAMINO DEL DOLOR ES EL CAMINO DEL CIELO.

Besa el suelo, hija mía, por las almas consagradas. (Pausa larga mientras Amparo y muchas otras personas besan el suelo con un beso que se oye en la cinta.) Quiero Pastores de almas, hijos míos. Aquellas almas consagradas que os habéis desviado del Evangelio, volved al camino del Evangelio, hijos míos. ¡MI CORAZON OS AMA TANTO...! (Pausa. )

Y vosotros, hijos míós, también sois almas mías que os amo con todo mi Corazón.

AMAD A MI HIJO. ¡TENED COMPASION DE EL! (Se agudiza la pena de Amparo con sollozos y lamentos):

LUZ AMPARO: Y tened compasión. ¡Ay, ayyy! Tened compasión. ¡Ay, pobrecito, ay, ay, ayyy..., cómo sufre, ayyy...! Yo también les pido que tengan compasión. ¡Ay, ayyy!

LA VIRGEN: Olvidaos de los placeres, hijos míos, y llenaos de oración. No estéis tan materializados y amaos unos a otros. Sólo el amor es el que recibe la recompensa, hijos míos. Mi Hijo va a dar una bendición especial. Recibid todas estas gracias, hijos míos. Quiero templos vivos. Los templos muertos no sirven.

Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice, por medio del Hijo y con el Espíritu Santo. Levantad todos los objetos; todos serán bendecidos con bendiciones especiales. (Pausa larga.)

LUZ AMAPRO: ¡Ay, Madre, yo te quiero mucho, aunque no te quieran los demás! ¡Ayyy! Yo te prometo hacer lo que, lo que me pedís. Pero ¡ayudadme! (Sigue Amparo llorando. La Virgen se despide):

Adiós, hijos míos. ¡Adióoos! (Se oye clamar: "¡Adiós, Madre!")


Se asegura que la concurrencia de personal ha sido muy numerosa y que, no obstante, tanto el rezo del santo rosario como la atención al mensaje se han realizado con gran silencio y edificante devoción.

Amparo ha contemplado al Señor en dolorosas escenas de su Pasión.

Esta transcripción está confrontada con la cinta original de la mañana.