UNIONES DE HECHO, O "MATRIMONIOS" HOMOSEXUALES, Y ADOPCIÓN DE NIÑOS.

Este comentario, de actualidad, ha sido reflexionado por seglares estudiosos de la Biblia, que imparten cursos en Fe Católica, y han querido exponer, con claridad, las consecuencias de una situación que, una minoria de la sociedad española, quiere implantar en nuestro país, con la legalización de las uniones de homosexuales, lesbianas, etc., con la posibilidad de poder adoptar niños.

Estamos totalmente de acuerdo con la opinión de la Iglesia sobre estas personas, y que queda reflejada en los nº 2357 - 2358 y 2359 del Catecismo de la Iglesia Católica.

Es curioso ver con qué soltura y decisión, los comentaristas de tertulias televisivas y de radio, hablan y opinan sobre los temas religiosos. A algunos de estos programas se les llama "Telebasura", por su contenido inmoral y lenguaje deshonesto. No suelen invitar a cristianos comprometidos y valientes que les digan: ¡Oiga, yo soy cristiano... y Vd. miente... o está desinformado...!

Con frecuencia, y ante alguna leve protesta, enseguida, siempre sale alguien alardeando de que los cristianos no deben levantarse contra lo que dicen no respetar la libertad de las personas.

Los alumnos de Biblia, de Fe Católica, saben que nosotros no somos obispos, sino discos; discos para llevar a nuestros hermanos la palabra de Dios fielmente interpretada por la Iglesia, pero que, Ħeso, sí!, sin miedo a censuras baratas, llamamos al pan "pan" y al vino, "vino", porque creemos lo que dijo Jesús: "La verdad os hará libres".

Hace falta tener "cara" para que un "listorro" diga públicamente, en una tertulia de esas que abundan tanto, que la Iglesia no ve otro fin en el matrimonio que el de crear hijos, y además diciéndolo con cierta "mofa".

El Catecismo de la Iglesia Católica, dice claramente (2201) que el matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos y a la procreación, o sea hay algo más que la procreación. Por eso, poco después matiza: "por la unión de los esposos, se realiza el doble fin del matrimonio: "El bien de los esposos y la transmisión de la vida" (2363), dos significaciones o valores que no se pueden separar. Por lo que, hay tanto en el matrimonio para procrear, como para fomentar el amor recíproco y sedar la concupiscencia, lo que ayuda a la fidelidad.

El Concilio Vaticano II, cuando en su Constitución Pastoral "Gaudium et spes" nos recuerda que es el mismo Dios el autor del matrimonio, dice que fue dotado con bienes y fines varios, lo cual, sigue diciendo, es importante no sólo para la continuación del género humano, sino para toda la sociedad humana.

Y conste que no hablamos del matrimonio en cuanto a Sacramento, en cuanto a fuente de gracias y ayuda recíproca de los cónyuges para su perfección interior, para su santidad, creciendo en amor para con Dios, como apunta Pio XI en su encíclica "Casti Connubil". Por algo, siendo de institución divina, Jesús lo elevó a Sacramento.

Y si hablamos, como puede hablar la Real Academia de la Lengua: "Unión de hombre y mujer"; o hablamos exclusivamente en sentido sociológico: "Institución social formada por la relación de hombre y mujer, fundamento de la propia Sociedad humana, base formativa de la familia"; pues tomemos nota. Donde quiera que busquemos la palabra "matrimonio", la veremos cimentada en "unión hombre-mujer". ¿Que dos hombre o dos mujeres quieren, por su deformación sexual, vivir juntos? ¡Lo sentimos por ellos!, pero de ninguna manera que nos digan que "son matrimonio"!, ¡porque no lo son! Y ya puede decir un pobre funcionario que les declara matrimonio.

¿Que les conceden derechos económicos, como si fuesen matrimonio? ¡Lo sentimos por ellos, y por los mal llamados progresistas legisladores! Que lo llamen como les de la gana, pero no derechos "de" o "para" matrimonio... ¡¡porque no lo son!!.

Como ya hemos dicho antes, aunque se crea o no se crea, de los diversos fines del matrimonio, el más importante está en la procreación. Como dice el Concilio Vaticano II (G. S 52): "El amor conyugal está ordenado por su propia naturaleza a la procreación, y educación de la prole, siendo los hijos el don más preciado del matrimonio".

Ahora, ya nos dirán los "progres" cómo pueden concebir hijos, dos "tíos" o dos " tías", por muchas aberraciones sexuales que practiquen..., y decimos aberraciones, porque así están consideradas estas uniones en la Biblia. Cuando el Catecismo de la Iglesia Católica (2357) nos recuerda que la homosexualidad es presentada en la Sagrada Escritura como "depravación grave" y nos cita cuatro libros de la Sagrada Escritura (Gen.-Rom.-Cor.- Tim.), declara, con la Tradición, tratarse de "actos intrínsecamente desordenados" ¿Está claro? Actos... ¡no sentimientos!..., que "el sentir no es consentir".

Y admitimos que hemos de respetar la deformación sexual sin mirar las causas, sean consecuencia de trastornos endocrinos hereditarios, sean consecuencia de haber sufrido de niños o jóvenes perversión de malvados adultos u otras causas. Como la de castigo de la naturaleza, por haber abusado del uso natural y buscar otros placeres... Pero una cosa es respetar y otra permitir que, por un mal llamado progreso, o una peor llamada "derecho de libertad", la sociedad no rechace y se defienda contra lo que intrínsecamente es "malo " y quieran que lo traguemos como "bueno".

Por consiguiente, hemos de "dar la cara", y no permitir que presenten el vivir en pecado "contra natura" como un estado superior al normal, sin que el 98%, que da la estadística de "normales", se atreva a decir lo que sienten, por miedo a ser tachados de retrasados.

Por eso, no se trata de ir contra la libertad de nadie... Si un hombre quiere cometer "una bestialidad", bien definida en la Biblia (Lev. 18,23 - Ex. 22,18), y pide, en derecho de su libertad, que le consideren en matrimonio con su "perra" (animal de compañía), lo que, según avanzan los "progres", vamos camino de llegar, que le inscriban en el registro como quieran..., !pero no como matrimonio¡

Pero esa libertad que reclaman, es ¿para hacer lo que les venga en gana? Por ejemplo, ¿libertad para abusar de un menor por la depravación de un mayor? ¿Libertad para hacer lo que daña a otros y sobre todo si daña a indefensos, como son los niños?

Es increíble que nos digan que hemos de respetar la libertad de los homosexuales que quieran adoptar niños, aunque sea a costa de triturar psíquicamente a esos niños, de forma que, muy posiblemente, queden tarados para toda su vida.

Claro que entonces, no solo podemos sino que debemos levantarnos y manifestarnos públicamente contra quienes legislen leyes que dañen seriamente, como sin duda alguna, dañaría a los niños adoptados por parejas del mismo sexo. Si no nos levantamos los que queremos vivir como cristianos, para evitar daños irreparables en seres indefensos, ¿quiénes se levantarán ?... ¿los progres?... ¿los cobardes?... Dicen necesarias quinientas mil firmas..., millones de firmas hemos de conseguir, para que no se llegue a tal crueldad.

Y no sólo firmas, colaboración para recogerlas, y hablar en todo lugar, sean quienes sean, y animar a toda persona a que ayude, al menos con su firma.

Y todo esto que decimos, si queréis, miradlo a la luz de la sola "ley natural". Son tan graves los daños que pueden sufrir los niños adoptados por parejas del mismo sexo, que no es necesario recurrir a creencias religiosas, para verlo.

Si unimos a eso, el que los cristianos sabemos que la vida de estos niños, no se limita sólo a este mundo, sino que mira al destino eterno de todo humano, comprenderéis la obligación de todo cristiano.

Y ahora, para dar al caso una futurible vivencia, imaginemos como tres escenas de un triste drama:

Primera escena: Aparece un chavalín diciendo a su mamá: "¿Es verdad que la mamá de Juanito se llama Bartolo y se afeita.? Me lo ha dicho Carlitos. La mamá se queda muda.

Segunda escena: El chavalín ha crecido. Sigue teniendo curiosidad, y un pequeño corro de la misma edad cuchichea. El más avispado explica: "no es mamá, es que se llama así porque es marica. Y ya, cada vez que se cruzan con Juanito,¡la sonrisita!, y el sonrojo de Juanito.

Tercera escena: Juanito crece, y llegó la pubertad. Juanito es "normal", siente lo normal, y vive amargado, escandalizado de cuanto lleva visto entre rendijas, desde que comenzó a sentir curiosidad. Y Juanito, se marcha de esa casa, sin saber ni tener donde ir. Su vida ha sido una pesadilla, que difícilmente podrá olvidar.

¿Debemos o no debemos levantarnos y manifestarnos los cristianos?

Aportemos todos nuestra ayuda para que, lo que hoy es "Proposición de Ley", no llegue a ser Ley, y como mal menor, esa Ley, diga lo que debe decir en favor de los adoptados: "Fuera de la adopción por el marido y la mujer, nadie puede ser adoptado por más de una persona".

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Por el interés que este tema tiene para la sociedad, es de agradecer que la Confederación de Asociaciones Familiares "Foro Español de la Familia", haya tenido la iniciativa de presentar una Proposición de Ley de Iniciativa Legislativa Popular, para que se modifique el Código Civil, en materia de matrimonio y adopción.

Los cristianos debemos comprometernos en defender los derechos de la familia y de los niños, por lo que, toda persona que desee colaborar debe dirigirse a: ENTRAR AQUÍ .

¡Animo! Si estamos bautizados, estamos obligados.