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20-nov-22 MEDITACIÓN.16

¿QUÉ FRUTOS HEMOS DADO?

Con la Fiesta de Cristo Rey termina el año Litúrgico. Es buen momento de analizar y comprobar los frutos que cada uno ha podido dar en este último año.

Tenemos un barómetro para comprobarlo. San Agustín dijo: “Ama y haz lo que quieras.”

Pues sí, todo el mundo lo sabe, pero aunque parece fácil son pocos los que lo consiguen, porque parece sencillo pero es tremendamente complicado. ¿Por qué será?

Tomemos el capítulo 13 de la primera carta a los Corintios de San Pablo como guía, que pone al AMOR como preeminente.

Para no haber sido como una campana que resuena, sin más, tienes que haber puesto AMOR en tus acciones.

Es posible que hayas realizado buenas obras y conseguido favorecer a personas o grupos, pero si no has puesto AMOR, no te han valido para el Reino.

La diferencia está en cómo haya sido la actitud, no la obra, porque es el mismo San Pablo el que nos dice como tiene que ser:

* El amor es paciente y muestra comprensión.

* El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla.

* No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.

* No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad.

* Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.

Alguno puede decir, ¡ah, eso ya lo sabía!

Pues vaya, te ha faltado aplicarlo porque sino, te has quedado lejos del Reino de Jesucristo. O, ¿para qué crees que está escrito por San Pablo?

Sería bueno, para todos los relajados, tomarlo en consideración a todos los niveles. Dios es AMOR y nos está invitando con toda su Palabra a practicarlo, es más nos pide hacerlo hasta con nuestros enemigos, (Lc.6,44). Mirad que nos dice Jesucristo, refiriéndose a los Mandamientos (Mt.12,28):

"El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".

¿Cuantas personas se pasan haciendo el mal y luego dicen que aman a Dios, que están dentro de la Iglesia? El amor no se puede esconder, no hace mucho ruido, pero se nota grandemente.

¡SI A ESE MAL HEMOS LLEGADO A CAER, NOS HEMOS CONVERTIDO EN PUBLICANOS, LEJOS DEL REINO DE JESUCRISTO!

¡ENTREMOS EN EL ADVIENTO CON LA LECCIÓN APRENDIDA! ¡SI LO HACEMOS, CAMBIARÍA EL MUNDO!

M.S.G.