PROFECÍA DEL CARDENAL RATZINGER.

Esta profecía nos coloca en el final de los tiempos, con una Iglesia disminuida pero fiel.

Ese resto ha elegido bien, ha seguido a Jesús (Ap. 16:15) “He aquí, vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela y guarda sus ropas, no sea que ande desnudo y vean su vergüenza”.

Prado Nuevo, llamado a ser guía para estos apóstoles del final, tiene que hacer lo posible e imposible para llamar a las almas a engrosar ese rebaño.

Los responsables de esta misión tienen que darse prisa para no caer en responsabilidad por su incumplimiento. (M.S.G.)