BENDICIÓN DEL DÍA 2 DE JULIO DE 2011, PRIMER SÁBADO DE MES,
EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)
    

LA VIRGEN:
     Levantad todos los objetos... Todos serán bendecidos para el día de las tinieblas.
     Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

 

BENDICIÓN DEL DÍA 6 DE AGOSTO DE 2011, PRIMER SÁBADO DE MES,
EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)
    
LA VIRGEN:
     Levantad todos los objetos... Todos serán bendecidos, con bendiciones muy especiales, para los que vienen a este lugar, para la protección de todo mal.
     Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice, por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

COMENTARIO A LOS MENSAJES

MENSAJE DEL DÍA 6 DE NOVIEMBRE DE 1983

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

      (Durante el rezo del santo Rosario, Luz Amparo queda en éxtasis. Ve salir a las almas del Purgatorio de la forma que describe la Virgen en este brevísimo mensaje).

      LA VIRGEN:

     Mira, hija mía, cuántas almas salen, por vuestras oraciones, en bandadas luminosas y blancas.


COMENTARIO
6-Noviembre-1983
     «Mira, hija mía, cuántas almas salen, por vuestras oraciones, en bandadas luminosas y blancas» (La Virgen).

     Breves palabras de la Virgen, que no llegan a formar un mensaje... Se limita a mostrar a Luz Amparo una hermosa visión de almas que salen del Purgatorio, conforme explicó después ella misma. Todo como resultado de las plegarias de los peregrinos, lo que nos anima a perseverar en la oración sabiendo los preciosos frutos que se obtienen. Concede esta gracia la Virgen en el mes dedicado a los difuntos, en el que se pide por las almas del Purgatorio de modo especial.
     La luminosidad y la blancura que contempla Amparo indican la limpieza y perfección del alma purificada, que puede entrar ya, limpia de toda mancha o reliquia de pecado, en las moradas celestiales; pues nada impuro puede traspasar las puertas del Cielo. Nos recuerda esto el libro del Apocalipsis, cuando se refiere a «la Ciudad Santa, la nueva Jerusalén» (Ap 21, 2): «En ella no entrará cosa impura ni quien cometa abominación y mentira, sino los que están escritos en el libro de la vida del Cordero» (Ap 21, 27)


MENSAJE DEL DÍA 12 DE NOVIEMBRE DE 1983

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

      LA VIRGEN:

     Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo, hijos míos. Sólo os pido, hijos míos, oración y sacrificio, para poder salvar vuestras almas.

     Tú, hija mía, ofrécete, por Cristo Jesús, en reparación de todos los pecados del mundo.

     Oración y sacrificio, hijos míos.

      (Fuera del éxtasis, antes de iniciar el cuarto misterio del Rosario, Luz Amparo comenta: “Ha marcado la santísima Virgen a todos aquéllos que no estaban marcados con una cruz en la frente”).


.COMENTARIO

12-Noviembre-1983
     «Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo, hijos míos. Solo os pido, hijos míos, oración y sacrificio, para poder salvar vuestras almas.
     Tú, hija mía, ofrécete, por Cristo Jesús, en reparación de todos los pecados del mundo.
     Oración y sacrificio, hijos míos» (La Virgen).
     Otro mensaje muy breve, en el cual la Virgen, además de dar la bendición habitual, insiste en dos de las palabras más repetidas en Prado Nuevo, y que aparecen con frecuencia unidas: oración y sacrificio. Dado que «sacrificio» equivale a «penitencia» o «mortificación», podemos decir con un autor clásico: «Siempre han de andar juntas y hermanadas estas dos cosas, y la una ha de ayudar a la otra, porque la mortificación es disposición necesaria para la oración, y la oración es medio para alcanzar la perfecta mortificación»(1).


MENSAJE DEL DÍA 19 DE NOVIEMBRE DE 1983

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

     LA VIRGEN:

     Hija mía, pide a mi Inmaculado Corazón, que será el que te ayude y el que triunfe sobre toda la Humanidad, hija mía. Pide a Dios, hija mía, por la conversión de todos los pecadores.

     Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

     Adiós, hijos míos. ¡Adiós!


COMENTARIO
19-Noviembre-1983
     «Hija mía, pide a mi Inmaculado Corazón, que será el que te ayude y el que triunfe sobre toda la Humanidad, hija mía. Pide a Dios, hija mía, por la conversión de todos los pecadores.
     Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.
     Adiós, hijos míos. ¡Adiós!» (La Virgen).

     Tercer mensaje de corta duración. Como en otras ocasiones, la Virgen presenta su Inmaculado Corazón, como nuestra ayuda y consuelo, además de ser el que triunfe sobre la Humanidad. ¿De qué modo triunfará? Desde luego, no como el mundo entiende el triunfo, que conlleva someter a otro y conseguirlo por cualquier medio al alcance, incluso la fuerza. Éste no es el estilo de María, la humilde esclava del Señor. El Corazón Inmaculado de María triunfará en las almas mediante su reinado de amor; es, como puede verse, un triunfo sobre todo espiritual. En el Prefacio de la Misa de su memoria se resumen perfectamente los sentimientos y virtudes del Corazón de la Virgen, ese corazón que guardaba todas las cosas y las meditaba en profundidad (cf. Lc 2, 19), y que es, según dicho prefacio:

(1) P. Alonso Rodríguez, S. I., Ejercicio de perfección y virtudes cristianas (Madrid, 2003) p. 686.