BENDICIÓN DEL DÍA 7 DE JUNIO DE 2008, PRIMER SÁBADO DE MES,

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

 

     LA VIRGEN:

     Levantad todos los objetos... Todos serán bendecidos para los pobres pecadores...

     Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

 

COMENTARIO

 

     Durante varios meses, en esta sección dedicada a comentar los mensajes de El Escorial, ofreceremos a los lectores un resumen de los hechos que se iniciaron a partir del 14 de junio de 1981. Es un sencillo tributo a la conmemoración del vigésimo séptimo (27º) aniversario de la primera manifestación de la Virgen María en Prado Nuevo, a través de Luz Amparo.

     El día 14 de junio de 1981 era domingo de la Santísima Trinidad. En la finca de «Prado Nuevo», sobre un fresno situado junto a una fuente, la Virgen María se presentó como la «Virgen de los Dolores»:

  1. «Soy la Virgen Dolorosa». Y manifestó este mismo día el fin de su presencia: «Quiero que se construya en este lugar (señala con la mano la ubicación) una capilla en honor a mi nombre. Que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la Pasión de mi Hijo, que está completamente olvidada».
  2. El 1 de enero de 1982 añadía: «Quiero que hagan una capilla en honor a mi nombre, para hacer retiros y ejercicios espirituales». Pocos días después, insiste: «¡Cuántas veces he pedido que hagan una capilla en mi nombre (...)! También pido que eso sirva para hacer ejercicios espirituales» (8-1-1982).
  3. Para concluir, el 14 de julio de 1984, con la tercera parte del fin: «Y que el Santo Sacramento esté de día y de noche expuesto para todo el que quiera venir a orar a este lugar; pero que Cristo no esté nunca solo, hija mía».

     Junto con este fin principal, los mensajes actualizan verdades de fe y moral, negadas, olvidadas o minusvaloradas en los momentos actuales: Dios Creador, frente al endiosamiento del hombre, sobre todo con la manipulación genética; verdades eternas, como el Cielo y el Infierno, que hoy se niega; predicación del Evangelio sin cambiar ni quitar nada; la Virgen, Madre de Dios, frente a la tendencia frecuente actual de reducir a Cristo a puro hombre; condena de la inmoralidad reinante, aborto, etc. Esta actualización de verdades olvidadas, negadas o minusvaloradas es propio de las revelaciones privadas.

     La celestial Señora se siguió apareciendo a Luz Amparo, unas veces en un día de la semana y otras en otro, aunque principalmente los primeros sábados de mes. También, continuó manifestándose el Señor, comunicando ambos distintos mensajes, hasta el día 4 de mayo de 2002, que terminaron.

     Estos extraordinarios acontecimientos se fueron propagando con una resonancia constante y en aumento hasta saltar incluso nuestras fronteras. Muchas personas quedan tocadas al visitar Prado Nuevo —lugar donde se reúnen los fieles a orar— porque han percibido algo especial difícil de expresar con palabras.

     En los años siguientes, podemos reseñar brevemente los siguientes hechos:

     —26 de mayo de 1983: Luz Amparo es víctima de una paliza en Prado Nuevo, cuando rezaba sola y a deshoras, delante del fresno, cuya hornacina había sido profanada días antes. Tres personas, que salen de no se sabe bien dónde, encapuchados, la insultan, la golpean, la desnudan y la arrastran. Amenazan con vejarla aún más, incluso con matarla, si no reniega de todo, si no confiesa que todo aquello es una farsa... Aquel día sintió Amparo la soledad de Dios. Posteriormente, más de una vez, ha referido que, al despertar tras la agresión sufrida, experimentó una inmensa alegría por comprobar que no había negado al Señor, a pesar de la violencia y la presión de sus vejadores.

     —12 de abril de 1985: el Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Ángel Suquía (+), publica una nota en el boletín oficial de la Archidiócesis en la que declara, entre otras cosas, lo siguiente: «No consta el carácter sobrenatural de las supuestas “Apariciones y Revelaciones” que se dan en el lugar conocido por el nombre de “Prado Nuevo”».

     Al decir «no consta», ni afirma ni niega la sobrenaturalidad de estos fenómenos religiosos, porque todavía no tenía elementos de juicio suficientes para dar un dictamen definitivo. No se trataba de una «prohibición», sino de una medida prudente, según aclaró el mismo Cardenal Suquía en distintas oportunidades, mediante la cual la Iglesia aplicó «una práctica que viene siendo habitual en estos casos».

     Esto mismo se intentó aclarar a su tiempo, debido a la confusión que produjeron las interpretaciones erradas que se hicieron tras la publicación de la nota arzobispal, asegurando que la Iglesia había condenado esos fenómenos y prohibido la asistencia y rezos en ese lugar. Por este motivo, cuando respetuosamente se sugirió al Cardenal Arzobispo que «tampoco consta que no sean sobrenaturales» estas supuestas apariciones y revelaciones, contestó resueltamente: «Es que si eso constara, ya lo habría prohibido todo».

     Por tanto, el Arzobispo de Madrid-Alcalá, D. Ángel Suquía no negó que las supuestas apariciones y revelaciones de Prado Nuevo puedan ser sobrenaturales; tampoco negó la libertad y el derecho que los fieles en general tienen para organizar actos religiosos, rezar el Rosario, Vía Crucis, etc., y a asistir a los mismos en Prado Nuevo de El Escorial o en cualquier otra parte, con tal de que se respeten las leyes eclesiásticas y civiles.

     Sin embargo, el mismo D. Ángel Suquía refirió después: «Todo llegará; tengan paciencia». De hecho, su evolución en relación con estos fenómenos religiosos fue muy positiva y favorable siguiendo el criterio evangélico de Jesús: «Por sus frutos los conoceréis» (Mt 7, 16). «Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo producir frutos buenos» (Mt 7, 18) (Continuará).