DÍA 5 DE MAYO DE 2012, PRIMER SÁBADO DE MES,

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

Como el mes anterior, tampoco el primer sábado de mayo fue posible a Luz Amparo comunicar la bendición de la Virgen; continúa muy enferma. Aun así, la Virgen seguirá bendiciendo a los peregrinos, como lo confirman los mensajes de Prado Nuevo: «...todo el que venga a este lugar, será bendecido» (La Virgen, 7-6-1986). «Acudid a este lugar, que en este lugar no faltarán jamás las gracias» (El Señor, 7-12-1991).


MENSAJE DEL DÍA 8 DE ABRIL DE 1984

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

     LA VIRGEN:

     Hija mía, voy a avisarte dónde va a ser el lugar para hacer la Capilla, hija mía... (Luz Amparo camina en éxtasis siguiendo las indicaciones de la santísima Virgen). Descálzate, hija mía. Desde este lugar a aquella parte del último árbol, hija mía, a lo ancho y a lo largo; a lo ancho, hija mía, hasta este lugar, hija mía... (Luz Amparo camina hasta ese árbol y continúa descalza entre el barro y las piedras).

     Ya lo he dicho todo, hijos míos. Medid, este lugar, hijos míos, a lo ancho y a lo largo. Vuelve, hija mía, al lugar donde te encontrabas... (Luz Amparo, en éxtasis, vuelve caminando al lugar inicial).

     Y ahora, hija mía, sólo te quería avisar cómo me gustaría que fuese mi Capilla, hija mía; que acudiesen a este lugar todos aquéllos que viniesen de cualquier parte del mundo y que pudiesen entrar en esa Capilla, hija mía. Medid donde os he indicado. No hay excusa, hija mía, porque ya te lo he dicho todo.

      LUZ AMPARO:

     (Entre lágrimas). No depende de mí, no, no depende... ¡Ay!...

      LA VIRGEN:

     Te he dicho que vayas a hablar con el Obispo, hija mía; hace mucho tiempo te lo he comunicado.

      LUZ AMPARO:

     (Sollozando). ¡Ay,... no puedo, y no puede ir allí!...

      LA VIRGEN:

     Vete, hija mía; es el momento. Y después ya te indicaré que vayas al Cardenal. La estatua, hija mía, que he pedido, hay que hacerla, pero primero hay que ir a hablar con el Obispo; por eso, hija mía, me manifiesto tan a menudo, porque quiero que se cumpla este mensaje.

      LUZ AMPARO:

     No puedo, ¡ay, no puedo, yo no puedo, ay...! (No se alcanzan a entender con claridad estas palabras por la fatiga y el llanto).

      LA VIRGEN:

     Ve donde sea, hija mía. Decídete; pero no dejes un minuto, hija mía. Vas a sufrir, te van a llamar loca.

      LUZ AMPARO:

     No, Tú no lo consientas; eso no.

      LA VIRGEN:

     Ya te he dicho, hija mía, que tu destino es ser víctima. Hija mía, obedece a mis mensajes; luego, hija mía, si no conceden lo que yo pido, no dependerá de ti, hija mía.

     Besa el suelo, hija mía, en reparación de todos los pecadores, hija mía...

     Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.

     Adiós, hijos míos. Adiós.


COMENTARIO A LOS MENSAJES

8-Abril-1984

«Hija mía, voy a avisarte dónde va a ser el lugar para hacer la Capilla, hija mía... (Luz Amparo camina por el terreno de Prado Nuevo siguiendo las indicaciones de la Virgen). Descálzate, hija mía. Desde este lugar a aquella parte del último árbol, hija mía, a lo ancho y a lo largo; a lo ancho (...), hasta este lugar (...).

Ya lo he dicho todo, hijos míos. Medid, este lugar (...), a lo ancho y a lo largo. Vuelve, hija mía, al lugar donde te encontrabas...» (La Virgen).

En el comentario mensual que ofrecemos desde que finalizaron los mensajes, resulta curioso que, siguiendo el orden por fechas, nos corresponda este mes comentar el del día 8 de abril de 1984, que cayó en domingo. En el conjunto de las revelaciones de Prado Nuevo, el año 1984 es el que contiene más mensajes. Entonces, se producían cualquier día del mes; a partir de junio de 1985, comenzó la periodicidad mensual, cada primer sábado.

Pero el dato curioso a que nos referimos tiene que ver con el contenido del mensaje de hoy, pues en él la Virgen pidió, una vez más, que se construyese la Capilla, y cuando escribimos estas líneas, se acaba de dar la noticia del permiso del Cardenal Arzobispo de Madrid para construir esa anhelada Capilla. Una vez realizados los trámites con el Ayuntamiento de El Escorial, podremos contar con un templo en honor de Nuestra Señora de los Dolores, con las innumerables gracias que va a proporcionar, si atendemos a las promesas de la Virgen en Prado Nuevo.

Aquel día, 8 de abril de 1984, nuestra Señora hizo recorrer a Luz Amparo el terreno con los pies descalzos, entre el barro y las piedras... Se conservan fotos de aquellos instantes, donde se pueden ver sus pies llenos de barro.

«Descálzate, hija mía...». Esta petición nos recuerda la que hiciera Yahveh a Moisés en el Horeb, al encontrarse éste ante la zarza ardiente: «Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: “¡Moisés, Moisés!”. Él respondió: “Heme aquí”. Le dijo: “No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada”»(1).

«Vete, hija mía; es el momento. Y después ya te indicaré que vayas al Cardenal. La estatua, hija mía, que he pedido, hay que hacerla, pero primero hay que ir a hablar con el Obispo» (La Virgen).

De dicha estatua ya hablamos al comentar el mensaje de 24 de marzo de 1984, señalando que, en su momento, se esculpió una imagen por iniciativa de peregrinos portugueses con las características descritas en aquel mensaje. Se trata de una imagen semejante al cuadro que realizó la pintora Dª Elvira Soriano, recientemente fallecida († 7-11-2011), que nos dejó pincelada la hermosa imagen denominada «Virgen gloriosa de Juan Pablo II».

Con motivo de otro mensaje, ya explicamos por qué, en varias ocasiones, pide la Virgen a Amparo que vaya a hablar con el Obispo y luego con el Cardenal; lo cual ella no entendía en aquellos momentos... Ya que entonces, D. Ángel Suquía Goicoechea era Arzobispo de Madrid-Alcalá, pero no había sido nombrado aún Cardenal de la Iglesia Católica. Esto ocurriría al año siguiente, el 25 de mayo de 1985; por lo que en los mensajes se estaba anunciando el cardenalato que recibiría D. Ángel en esta última fecha.

«Ya te he dicho, hija mía, que tu destino es ser víctima. Hija mía, obedece a mis mensajes; luego, hija mía, si no conceden lo que yo pido, no dependerá de ti» (La Virgen).

Le recuerda, como tantas veces, su condición de alma víctima, perteneciente a ese grupo de almas escogidas por el Señor para sus planes de salvación. Ya se lo había explicado Ella misma en ocasiones anteriores: «...mi Hijo te ha escogido víctima, hija mía; tienes que ser fuerte. Te escogió como víctima para bien de toda la Humanidad, hija mía, para la salvación de las almas» (9-9-1983).

Era un deseo, largo tiempo esperado, la construcción de la Capilla pedida por la Virgen Dolorosa; pero sólo cuando la Jerarquía de la Iglesia se ha pronunciado, y dado el visto bueno, se ha trasladado esta petición a las autoridades municipales, a quienes corresponde conceder la licencia para dicha construcción. Como hijos de la Iglesia y siguiendo el espíritu de obediencia que trasmiten los mensajes, no podía hacerse de otra manera. Por esta razón, le piden desde el Cielo que traslade la petición al Obispo; después, «si no conceden lo que yo pido, no dependerá de ti», termina aclarando la Virgen.

En cambio, si se hace lo que pide el Corazón de María, «habrá curaciones», como prometió ya en su primer mensaje de Prado Nuevo: «Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre. Que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la Pasión de mi Hijo, que está completamente olvidada. Si hacen lo que yo digo, habrá curaciones. Este agua curará».



(1) Ex 3, 4-5.