RESURRECCIÓN.4

RESURRECCIÓN.4

Podemos adentrarnos en su alegría:

  • En su dicha sin medida, al ver delante de ellos, a quien tanto habían deseado,

  • El mayor amor de su corazón.

Y ahora, pensarían,

  • Aquellos años en la Tierra, con más o menos tribulaciones, ¿Qué les parecerían?

  • Benditos trabajos y sufrimientos, que tenían como compensación,

  • La vista de Jesús coronado de gloria.

Qué les parecerían los goces sin medida de la Tierra,

  • Puros engaños, y sentirían compasión de las almas, que no estaban allí con ellos, por haberse perdido.

En la Resurrección:

Todo se va transformando:

El alma de nuestro Señor,

El Seno de Abrahán,

El corazón de los bienaventurados,

El Cuerpo de Jesús.

Entremos en el sepulcro, en el momento anterior a la Resurrección:

  • Es de noche, está en gran soledad, sólo estaban los soldados para impedir el robo del cuerpo por sus discípulos.

  • En aquella soledad, descansa el cuerpo del Redentor:

Contemplémosle:

  • Lleno de llagas, desfigurado,

  • Envuelto en lienzos y perfumes,

  • No hay corrupción, porque no es carne de pecado,

  • Pero está con las huellas de la Pasión.

Cuando llega el momento,

  • El alma de Jesús entra con su ejército glorioso:

  • Mira a su cuerpo como fiel colaborador de sus obras santas, como el que mira a un amigo.

  • ¡Con qué gozo veía iba a rodear todo en gloria!

Como el alma es quien da vida:

  • El alma de Jesús,

  • Abrazándose con el cuerpo,

  • Le infundiría vida, y

  • Lo transfiguraba,

  • Desapareciendo toda señal;

  • Tan sólo quedaron las llagas,

  • Como trofeos de victoria.

Pues, en este misterio, hemos de ver:

  • La glorificación que Dios realiza en su Hijo.

  • Ya, Jesús, no ciñe corona de espinas, sino corona de gozo.

  • No está en manos de sus enemigos,

  • Sino entre ángeles y santos,

  • En la gloria de su Padre.

(SEGUIRÁ)

M.S.G.