PASIÓN.4

LA PASIÓN. Y4

Recojamos tres pensamientos de la Crucifixión del Señor:

  • Humillación.

  • Desnudez.

  • Soledad.

Humillación:

Jesús, había sido recibido, triunfalmente en Jerusalén, con la presencia de muchos peregrinos, que acudían a las Fiestas de Pascua,

(Algunos dicen que, muchas veces, hasta dos millones).

  • Y en esta situación,

  • Al ser condenado, todas la miradas estaban fijas en Él. Habría una muchedumbre inmensa, por todas las laderas del Calvario.

  • Y así, no es de extrañar,

Que la humillación de Cristo, en aquella hora, es la humillación más honda, la más solemne, la más clamorosa, que podamos imaginar.

  • Y es que,

  • En el mar inmenso de desprecios, naufraga la honra de Jesús.

  • Pues aparece,

Como un malvado, como un endemoniado.

  • En palabras de San Pablo: Se anonadó.

  • ¿Qué hacemos nosotros cuando recibimos alguna humillación?

Desnudez:

Jesús fue despojado de sus vestiduras.

No le llegaron a quitar toda la ropa, pues los judíos odiaban la desnudez. Le despojan de todo, le reducen a la nada.

  • Pero esta desnudez física,

Es imagen de otra más interna, la de su Corazón.

Carece hasta de los consuelos de su Padre, aquel desconsuelo de Getsemaní, se hace aún más profundo,

  • Y tiene que exclamar:

“¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado?”

¡Hasta ahí ha llegado su amor por los hombres!

Soledad:

  • ¿Cuál nos parece ser su dolor más íntimo?

Se cree que su soledad. Jesús está sólo en la Cruz. Está solo porque los que había evangelizado, le rechazan, le aborrecen, y se alegran de su muerte.

Está solo hasta de parte de sus amigos, de sus íntimos:

Un apóstol le traiciona, otro le niega, Todos han huído.

  • Ni uno sólo ha dado la cara por Él.

  • Sin duda que uno de los tormentos mayores, fue verse tan solo.

Gracias a su Madre, la Virgen Santísima, que siempre estuvo con Él, que nunca le abandonó, pudo encontrar consuelo.

Nunca agradeceremos suficiente, ni llegaremos a entender con toda amplitud,

El sacrificio, la entrega, la anonadación que Jesús tuvo que hacer por nosotros, para salvarnos, para rescatarnos del pecado.

Nadie podía imaginar que todo un Dios se rebajara por el hombre de la manera que lo hizo.

  • Pero claro,

  • Es que Él es Infinito en todos sus atributos, y aplicó su Amor, Infinito, con nosotros de manera maravillosa.

Que en estos días especiales, podamos corresponder a ese Amor, con algún acto de entrega que le agrade.

Y decir con el corazón:

¡GRACIAS, SEÑOR!

F I N

M.S.G.