PASIÓN.3

LA PASIÓN.3

 

Comentemos las palabras pronunciadas por Jesús en la Cruz.

  • Mientras le crucifican, más que en las penas que Él sufre, piensa en sus verdugos, y pide perdón por ellos, por nosotros.

  • Es la única disculpa que en parte tenemos cuando pecamos:

  • ¡NO SABEMOS LO QUE HACEMOS!

  • Su plegaria alcanza gracias de conversión, que resbalan sobre muchos, pero en otros inmediatamente dan fruto:

  • En el centurión, en parte del pueblo y en el buen ladrón,

  • San Dimas, (a propósito, fue el primer Santo canonizado)

  • Convertido por el testimonio y oración de Cristo.

  • Su confianza en Jesús le valió entrar esa tarde en el seno de Abraham, pues el Cielo no se abrió hasta la mañana de Resurrección.

  • ¡HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAISO!

  • Jesús tuvo la delicadeza de darnos por madre a su admirable Madre, la Virgen María.

Madre Dolorosa, Corredentora, Reina del Cielo, Medianera de todas las gracias,

junto al trono de su Divino Hijo.

Aceptemos emocionados tal regalo, con la decisión, como San Juan,

De tomarla por nuestra, de ser hijos suyos, de los que nunca tenga que avergonzarse.

¡AHÍ TIENES A TU MADRE!

  • Sus enemigos, la gente, los soldados, le increpan:

Si eres el Hijo de Dios, que Él te salve.

  • El mismo Jesús, al final de las tres horas,

Agotado por el dolor espantoso y la humillación terrible, se queja, recitando el principio del salmo 21.

¡DIOS MÍO, DIOS MÍO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?!

¡Misterio supremo de la Redención!

  • Ha perdido mucha sangre, se encuentra cansado,

La lengua la tiene seca, siente sed, pero sed de almas, le ofrecen vinagre aguado,

bebida de los soldados romanos.

¡TENGO SED!

  • Había llegado a término su vida y la estancia con nosotros en la tierra, por eso pudo decir:

TODO SE HA CUMPLIDO.

  • Finalmente, Jesús entrega su alma al Padre por propia voluntad, pues nadie tiene

poder para quitársela.

Poder de Cristo que es garantía y confianza de nuestra fe, como repite San Pablo.

En su muerte vemos que la naturaleza humana consta de cuerpo y alma, los cuales, aún formando una unión substancial, sin embargo son separables, y el alma vive sin el cuerpo después de la muerte, hasta la resurrección.

PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU.

Muere Cristo y

Tiembla la tierra.

El velo del Templo, que ocultaba el Sancta Sanctorum, se partió, significando que acaba ya el antiguo culto, que ahora está patente el camino de la Divinidad, Cristo Jesús.

(SEGUIRÁ)

M.S.G.