LA MENTIRA:

Dice San Agustín:

“Por tanto, miente el que tiene una cosa en la mente y expresa otra distinta con palabras u otros signos. Por eso, se dice que el mentiroso tiene un corazón doble, es decir, un doble pensamiento: uno el que sabe u opina que es verdad y se calla, y otro el que dice pensando o sabiendo que es falso. Por eso, se puede decir algo falso sin mentir, si se piensa que algo es como se dice aunque, en realidad, no sea así. Y se puede decir la verdad, mintiendo, si se piensa que algo es falso y se quiere hacer pasar por verdadero, aunque, de hecho, lo sea. Al veraz y al mentiroso no hay que juzgarles por la verdad o falsedad de las cosas en sí mismas, sino por la intención de su opinión.”

Esta es la clave, la intención.

¿Cuantas veces nos hemos encontrado con mentirosos, hasta entre cristianos? Muchas, ¿verdad? Se empieza con algo sin importancia, te acostumbras y ya lo ves normal.

¡Ah!, es que es una mentira piadosa. Es que no quiero que se entere de la verdad. Es para defender una cosa o idea importante. Etc. Etc.

Dice Jesús a los judíos: “Vosotros tenéis por padre al diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la verdad no estaba en él. Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira.” (Jn.8,44)

Por eso Nuestro Señor, para que no caigamos en la trampa del diablo, nos aconseja: “Sean vuestras palabras: Sí, sí; no, no; todo lo que pasa de esto, del mal procede”, (Mt.5,37) interpretando esta enseñanza de Cristo como que el sí sea sí, lo mismo que el no sea no, una afirmación o negación sin doblez.

Y como esta verdad revelada está tan clara, no debemos mentir nunca. No es lícito mentir, para conseguir algún propósito, aunque sea bueno. Dice San Agustín: “Por tanto, decir una cosa falsa con intención de engañar es una mentira manifiesta.”

Pues ya saben los mentirosos, pasan por hijos del diablo. Parece duro decirlo, pero son palabras de Jesucristo, y que en el Apocalipsis dice el fin que les espera: Después de indicar que son bienaventurados los que han lavado sus túnicas para tener derecho al árbol de la vida, dice: "Fuera perros, hechiceros, fornicarios, homicidas, idólatras y todos los que aman y practican la mentira." (Ap.22,15)

M.S.G.

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