CUARESMA.9

1-3-21.

Siguen las manifestaciones de Dios:

  • Oseas dice que el pueblo está enfermo por su infidelidad.

  • Y Dios como si se le partiese el corazón, dice: “…No ejecutaré el ardor de mi cólera.”

  • Y Lucas nos cuenta la parábola del HIJO PRÓDIGO:

  • Ya la conocéis: El hijo gasta toda su hacienda como un libertino. Y cuando estaba pasando calamidades, se acuerda de que en casa de su padre los jornaleros tienen de todo.

  • Vuelve, y CUANDO EL PADRE LO VE DE LEJOS, SE CONMOVIÓ, CORRIÓ Y SE ECHÓ A SU CUELLO (Lc.15, 1-20).

Y FIJAROS EN ALGO IMPORTANTE:

Si se alegra cuando vuelve, nos puede extrañar que también se entristeció y sufrió cuando se marchó.

¡¡Nos percatamos de los quilates del amor de Dios!!

Pero claro, para tener un buen comienzo y poder llevar a cabo todo esto, es necesario que estemos preparados.

¿Y cómo?

Os acordáis de la Samaritana:

  • Está junto al pozo,

  • Jesús le pide de beber.

  • Se extraña de que un judío hable con una samaritana.

  • Le dice: ¿Si tú supieras?

  • Yo te daría un agua que quita la sed.

  • Ella contesta: Pues dame de esa agua.

  • Jesús no le responde, pero,

  • Le dice: Llama a tu marido.

  • No tengo marido.

  • Jesús: Dices bien, cinco tuviste y el que ahora tienes no es tu marido.

Y es que antes de acercarnos a Jesús, debemos poner en orden nuestra vida.

Jesús no puede darle agua, porque la samaritana llevaba un cántaro agujereado. Se le escaparía.

Antes hay que limpiar el alma de:

  • Egoísmos.

  • Malos tratos.

  • Ofensas a Dios y al prójimo.

Pero la Misericordia de Dios actúa donde hay miseria, de lo contrario no puede haber Misericordia.

  • Luego hay que PEDIRLA, DESEARLA, NO RECHAZARLA.

  • Lo malo es que para algunos, que no se sienten miserables,

  • ¿Cómo la van a pedir?

  • Si no nos consideramos pecadores e infieles,

  • Y nos tenemos por buenos,

(CONTINUA)

M.S.G.