CUARESMA.4

22-2-21.

ANTES DE HABLAR SOBRE LAS PROPUESTAS DE LA IGLESIA PARA LA CUARESMA, VOY A COMENTAROS ALGO SOBRE LA REALIDAD QUE ESTAMOS VIVIENDO:

¡HACEN FALTA MUCHOS “JONASES!

  • Meditando la situación de España y del mundo, producida por la pandemia del Covid-19, estamos todos preocupados y rezamos para que vuelva la normalidad. ¿Pero qué normalidad? ¿La que permita que se siga ofendiendo a Dios con toda clase de pecados?

  • Porque esa es la “normalidad” que había y que sigue habiendo. La moyoría de los ciudadanos no caen en la cuenta que esta pandemia es consecuencia de la malgama de pecados y corrupción que hay en el mundo.

  • Con estas circunstancias, no es aventurado pensar que Dios parece que nos está recordando, en cierto modo, lo que le dijo a Jeremías (11,14): “Y tú no me supliques por este pueblo y no eleves por ellos clamor ni oración, porque no oiré cuando ellos clamen a mí al tiempo de su aflicción.”
  • Por ello, es urgente que los creyentes reaccionen; son necesarios muchos “Jonases” que divulguen la Palabra de Dios completa y como está escrita por todo el mundo al estilo de Nínive, hasta conseguir que los “Reyes” y gobernantes proclamen: “...conviértase cada uno de su mal camino y de la violencia de sus manos. ¡Quién sabe si se apiadará Dios y se volverá del furor de su ira y no pereceremos!” (Jon.3,8-9)

  • Como siempre está en nuestras manos implorar misericordia con hechos reales de conversión. Que Dios nos perdone y nos bendiga.

CON ESTE PANORAMA, HAY QUE INTENSIFICAR NUESTROS ESFUERZOS:

Empecemos por la oración:

LA ORACIÓN:

  • El perfume bueno es caro,

  • Pues fijaros, San Juan ve cómo presentan ante el trono de Dios, copas de oro, LLENAS, (QUE SON LOS PERFUMES DE LAS ORACIONES DE LOS SANTOS).
  • ¡Qué importancia tiene para Dios nuestras oraciones, las bien hechas, las que salen del corazón!.

(Un domingo en una Iglesia, todos rezando el Padrenuestro, Jesús se presenta en el altar y dice: "¿Quién me ha llamado?" Entre todos ellos, sí hay uno que ha rezado con el corazón)

  • Os acordáis de la mujer con flujos de sangre,

  • Se acercó a Jesús para tocarle el manto,

  • Pensando que si lo hacía,

  • Quedaría curada,

  • Y qué sucedió?

  • ¡Quedó curada!

  • Jesucristo, sabiendo que había curado casi sin querer, dijo:

  • ¿Quién me ha tocado?

  • VÉIS. LA FUERZA DE UNA PETICIÓN Y FE FUERTE.

  • Buen ejemplo para nosotros.

(CONTINUA)

M.S.G.