CARIDAD.2

21.1.21

Es tan apasionante e importante este tema, que estaríamos contemplando mucho tiempo todo su esplendor. La frase de Juan lo dice todo: “DIOS ES AMOR” (1Jn.4,8)

(De Lecciones Sacras del Padre Torres, tomo 2)

[“Oísteis que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero Yo os digo: Amad a vuestros enemigos; bendecid a los que os maldicen: haced el bien a los que os odian, y orad por los que os persiguen...” (Mt.5,43-47)

Fijaros que el Señor inculca la idea cuatro veces, por lo que se puede decir que el Señor propone esta enseñanza del amor a los enemigos de manera apremiante. Y se entiende muy bien que así debe ser, porque ¿Hay algo que mire Nuestro Señor como más importante que la caridad? ¿Hay alguna enseñanza que se haya propuesto de una manera más eficaz en el Evangelio?

Conviene matizar (pues se desprende del verbo usado en griego) que el amor que nos pide Jesús para amar a nuestros enemigos, no es un amor de sentimiento, como el amor de una madre por un hijo, sino un amor de razón, que con la ayuda ordinaria de la gracia podemos lograr. Podemos amarlos racionalmente, aún contra todas las protestas del sentimiento.

Nuestro mundo está dividido en dos bandos: El bando de nuestros amigos y el bando de nuestros enemigos, y el Señor quiere decirnos que a nadie hemos de excluir de nuestro amor; nuestro corazón ha de ser para amigos y para enemigos, que nuestro corazón abarque a todos. Y tened bien presente que amar no es sencillamente practicar unas cuantas obras exteriores en favor de los amigos o enemigos. El amor supone que se entrega el corazón, el amor es algo que en el corazón reside. Lo primero es dar ese amor íntimo del corazón a amigos y enemigos, ese amor verdadero, que luego brotarán todas las otras cosas exteriores que les podemos ofrecer.

La siguiente propuesta del Señor es “bendecid a los que os maldicen.” Aquí se refiere a personas que hablan mal de nosotros (maldecir = decir mal) ¿Quien está libre de que le murmuren? El Señor quiere que cuando digan mal de nosotros, nosotros digamos bien de quienes nos maldicen. Decir bien del prójimo es ante todo encubrir sus defectos con espíritu de caridad, hablar del prójimo de modo que en todo se vea nuestro amor.

“Pues si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis? ¿No hacen eso también los pecadores...?”]

Como en algunas Comunidades, familias o círculo de amistades puede que se esté perdiendo ese amor que Jesús nos pide, sería bueno repasar estas enseñanzas para estar alerta y ver qué está pasando. (Me decía una persona de una Comunidad: mira, es que ahora esto ha cambiado, ya no es como era, y me confiesa: Hay ocasiones en que al tratar con otro hermano, me rechaza, me mira como un enemigo, diciendo: “¡Déjame en paz!” (¿...?)

¿QUÉ RELIGIÓN SE ESTÁ PRACTICANDO?

¿Se dan cuenta estas personas que se han dado de baja automáticamente de las listas de los discípulos de Jesús? Nada es más importante que el precepto del AMOR.

AMOR, UNIÓN Y PAZ

(SEGUIRÁ)

M.S.G.