BIBLIA - SÍNTESIS.89

  • 16-02-22

    • «Lo que tú atares en la tierra quedará atado en los cielos y lo que tú desatares en la tierra quedará desatado en los cielos» (Mt 16,19).

    • Es decir, que a Pedro, a quien va a constituir jefe supremo de esta sociedad, se le ofrecen las facultades necesarias para regir y orientar en el fin establecido, a todos los miembros de ella.

    • Y ese poder ofrecido oficial y públicamente una vez a Pedro, se hace extensivo en su tanto a todos los demás que componen la jefatura de la Iglesia, es decir a los Apóstoles.

    • Es lo que Mateo nos transmite en uno de los discursos de Jesús. Frases que por el contexto y por el común sentir de la Iglesia se aplican exclusivamente a los Apóstoles y a sus delegados:

    • «En verdad os digo, cuanto atareis en la tierra será atado en los cielos, y cuanto desatareis en la tierra será desatado en los cielos» (Mt 18,18).

    3.- Cristo ha comunicado a sus Apóstoles el poder de santificar.-

    • El fin supremo de la Iglesia, como fue el primer objetivo de la venida de Cristo, es el santificar o comunicar la vida de la gracia.

    • A ese fin sobrenatural de divinización, es al que se encauza tanto la enseñanza como el gobierno de la Iglesia. Son medios para este fin.

    • Jesucristo no pretendía otra cosa con sus milagros que abrir las inteligencias a su verdad, que es camino para llegar a la participación de la vida de Dios.

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M.S.G.