BIBLIA - SÍNTESIS.78

  • 21-01-22

    V.- LA MUERTE Y LA RESURRECCIÓN SON EL MISTERIO PASCUAL.

    • Hay unas palabras dulces y misteriosas en San Pablo que enlazan estrechamente estos dos hechos: la muerte y la resurrección de Cristo:

    • «Fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra 
      justificación» (Rom 4,25).

    • Salvados o redimidos por su muerte, recibimos la confirmación plena en nuestra fe por su resurrección.

    • Más aún, la Humanidad de Cristo, glorificada, se convierte en instrumento connatural de la divinización de nuestra pobre humanidad (Jn 7,39).

    • Y es que estos dos hechos -bellamente completados por la maravillosa ascensión- forman como la corona de la encarnación de Dios y el núcleo central de la actuación de Cristo. A ese conjunto llamamos Misterio Pascual.

    • La Pascua primera de los hebreos fue el «Paso» de Dios entre ellos, para salvarlos de la muerte y conducirlos a la libertad. Y esto, mediando la inmolación de un cordero.

    • La Pascua cristiana es el «Paso» de Dios entre nosotros en la persona de Cristo. -El cordero que expía los pecados del mundo- por su muerte nos libera de la muerte eterna, y pasa luego, glorioso, como nuestro hermano mayor y modelo -henchido en su Humanidad del Espíritu Santo- a la gloria inmortal del Padre en los cielos.

    • Dios pudo morir -y murió de amor a nosotros sus hermanos- porque era hombre.

    • El hombre en Cristo pudo resucitar -en virtud de su propio poder (Jn 10,18)- porque era Dios.

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M.S.G.