BIBLIA - SÍNTESIS.75

  • 14-01-22

    • El, hermanado con todos los hombres, quiso gustar hondamente nuestras amarguras:

    • «Habiendo ofrecido en los días de su vida mortal oraciones y súplicas con poderosos clamores y lágrimas... » (Heb 5, 7).

    • Bien pensado: la inmolación sangrienta de Cristo fue acto heroico de obediencia al Padre.

    • «Abba, Padre mío, todo te es posible. Aleja de mí este cáliz, mas
      no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres Tú». (Mc 14,36).

    • Y al mismo tiempo prueba de extremado amor a nosotros, los hombres, sus hermanos. Porque, el dar la vida por quien se ama, es el supremo testimonio de amor.

    • Cristo, cual enamorado, lo dejó dicho -traicionándose- en momento de especial ternura:

    • «Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos» (Jn 15,13).

    • Era pues necesaria la muerte de Cristo. En los planes de Dios la muerte no fue el triunfo de sus enemigos.

    • Fue el triunfo del amor de Cristo al Padre y a sus hermanos, los hombres. Se entregaba a las permisiones inexcrutables del Padre, con total obediencia, y así redimía a los hombres, sus hermanos.

    • Y este hecho, será objeto permanente de extasiada contemplación amorosa para todo corazón cristiano.

    • Lapidariamente lo anunció Zacarías (Zac 12,10). Y en el momento exacto nos lo recuerda Juan:

    • «Contemplarán al que atravesaron» (Jn 19,34),

    • cuando él ve desgarrado aquel pecho bello y varonil de Cristo, y contempla, herido por la lanza del soldado, el mismo Corazón.

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M.S.G.