BIBLIA - SÍNTESIS.109

  • 25-05-22

    • Si, por un imposible, pudiéramos todos, los que comemos juntos, comer simultáneamente el mismo bocado de pan: fácilmente nos creeríamos identificados unos con otros por el hecho de recibir algo idéntico, que se incorpora plenamente a nosotros, y que va a transformar en sí nuestro cuerpo.

    • Pero tal identificación, en ese caso tampoco se daría, puesto que cada uno asimilamos ese bocado de pan de forma distinta, por nuestra virtualidad propia, diversa en cada uno.

    • Eso, sí se realiza en la Eucaristía. Ese bocado de pan, idéntico, que todos simultáneamente comemos, no es asimilado por nosotros, nos asimila a sí mismo.

    • Consiguientemente al ser todos nosotros asimilados por él, al ser todos asimilados por Cristo, formamos una sola cosa con Él. Todos somos Cristo. Quedamos vivificados por Él y unidos a Él. Somos algo suyo, como sus miembros.

    • La razón de esta expresión «miembros» -que al mismo tiempo indica unión y diversidad- es porque seguimos siendo seres vivos diversos (1 Cor 12,14).

    • No perdemos nuestra vida propia. Es la comparación humana más expresiva, más próxima a esa maravillosa realidad que supone nuestra incorporación a Cristo, participando de su vida divina, sin dejar de ser personas individuales cada uno de nosotros.

    • Y consecuencia lógica y humana -tal vez la primera de todas- de ese hecho maravilloso de unión íntima, cual de miembros de un mismo cuerpo, es que el dolor y la alegría deben ser comunes entre nosotros (1 Cor 12,26). ¡Fruición o sufrimientos comunes!

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M.S.G.